Análisis Litoral

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Los trabajadores en lucha dan un paso al costado y Mazurier retoma el control de la edición impresa del diario El Sol

Con una carta-editorial titulada “HASTA LUEGO”, el “Grupo de Asociados Trabajadores Diario El Sol” anunció que da un paso al costado en la lucha que inició en marzo de este año, a la par que dejó en claro que si el matutino sale a la calle en los próximos días, quien lo edite será “el mismísimo Luis Mazurier, al que hemos acusado hasta al hartazgo, con pruebas y situaciones que ocurrieron hoy y siempre”.

Los trabajadores dan a entender que la principal razón que los lleva a dar por perdida la batalla iniciada en marzo último (“perdimos el partido pero no el campeonato”, aclaran) es que se fracturó el grupo. “Varios de esos compañeros –explica el editorial de este lunes- decidieron volver a las ‘huestes’ de Mazurier, como si fueran a encapsular el tiempo y nada de esto que vivimos haya pasado, y retomar aquella ‘normalidad’, que creemos nunca volverá a ser, porque nuestra lucha marcó un antes y un después”.

En los párrafos siguientes no ahorran críticas a los máximos referentes de la política, como el gobernador Gustavo Bordet, el intendente Alfredo Francolini, y el director del instituto de promoción cooperativa, Ricardo Etchemendy. Dicen que Bordet no quiso recibirlos mientras que Francolini “hizo silencio”. “Estábamos, y estamos, en la calle y muchas autoridades miraron para otro lado”, les reprochan.

En otro fragmento del texto publicado a modo de despedida, revelan que el grupo de trabajadores “se bancó tres meses sin cobrar un centavo, por decisión de Mazurier y nada más que por ello, para seguir con la consigna planteada. Y eso se mantiene hasta hoy, porque salvo ‘raras’ excepciones, muchos no han cobrado nada hasta la fecha. Pero sostienen la dignidad y el espíritu combativo”. A renglón seguido aluden a los compañeros que decidieron regresar con el expresidente de la Codesal: “quizá les ganó el hambre, le flaquearon las piernas y decidieron volver a someterse a Mazurier para reintentar trabajar con él nuevamente, a pesar de la fortaleza que la mayoría, de nuestra parte, les transmitió prácticamente a diario. Nos han abandonado. Será comprensible su situación, o no, se puede discutir. Pero en nuestro sentir quedó el sentimiento que nos abandonaron.”

Aquí, el texto completo del editorial de despedida:

Hasta luego

Por ahora, amigos lectores, la historia no tiene un final feliz. Pero quizá solo por ahora, porque entramos en una zona de turbulencia o de mar agitado que nos sacude la “nave”. Por ello, con cierto dolor, aunque con fuerzas de escribir y de seguir, junto a los compañeros de lucha, esta editorial, este artículo, suena a despedida, pero como un hasta luego y no un adiós.

Si usted ve en los próximos días “El Sol” en la calle, no seremos nosotros (los que iniciamos la lucha) los responsables editores, sino será el mismísimo Luis Mazurier, al que hemos acusado hasta el hartazgo, con pruebas y situaciones que ocurrieron hoy y siempre, el que edite la edición del diario como lo venía haciendo hasta que nosotros dijimos “basta” en marzo pasado y nos rebelamos.

El nuestro, fue un grupo que se sintió muy fuerte al principio, con una tenacidad enorme, pero que por parte de algunos se fue apagando sobremanera en los últimos días, donde varios de esos compañeros decidieron volver a las “huestes” de Mazurier, como si fueran a encapsular el tiempo y nada de esto que vivimos haya pasado, y retomar aquella “normalidad”, que creemos nunca volverá a ser porque nuestra lucha marcó un antes y un después.

Realmente estamos asombrados, y mucho, por el accionar de mucha gente. Estábamos, y estamos, en la calle y muchas autoridades miraron para otro lado. El Gobernador Bordet no nos quiso recibir, el Intendente Francolini hizo silencio aun con una marcha en el medio y que ingresó hasta la puerta de su despacho, un Ricardo Etchemendy (Presidente del Instituto de Promoción Cooperativa y Mutualidad de Entre Ríos) que lejos estuvo de ser mediador en el conflicto, sino que también decidió volcar su decisión hacia Mazurier y sus laderos, sin siquiera pensar en el foco del conflicto. El INAES también actuó con una desidia absoluta, porque fue al primer ente al que le mostramos la irregularidad y nunca dijo una sola palabra, siendo (creemos) muy neutral en el tema. Porque en la provincia puede haber “suciedad”, pero si llega al INAES ya sería el colmo. Al menos queremos pensar que es así.

Y eso que las personas nombradas nos vieron en la calle, como nos vio toda la sociedad, a quienes estamos enormemente agradecidos por las muestras de apoyo y cariño que hemos tenido, y que sin duda vamos a tener porque han interpretado, y saben, quien es quien en esta historia. Pero se hace difícil pelear cuando te dan una flecha y del otro lado hay misiles. Y por si fuera poco un “enemigo” en coalición con el poder de turno, y ante unos simples trabajadores que solo peleamos por nuestros derechos la lucha se torna totalmente desigual, una batalla que se volvió muy complicada.

Este grupo de trabajadores luchó por ver pisoteados sus derechos. Porque teníamos los bolsillos flacos, y veíamos cómo el dinero que producía nuestra cooperativa, con nuestro trabajo, se iba para otro lado, para negocios personales y no tanto, porque hay socios que son necesarios en esas operaciones. Este grupo de trabajo se puso el overol, como correspondía, y sacó ediciones realmente espectaculares, por lejos mejores que las que hasta marzo se vieron en la calle, con un compromiso y profesionalismo notable. Este grupo de trabajo vio bien de cerca al Covid, con compañeros que lo contrajeron, pero al superarlo volvieron a la lucha como si nada, con la misma fuerza y tesón. Este grupo de trabajadores se bancó tres meses sin cobrar un centavo, por decisión de Mazurier y nada más que por ello, para seguir con la consigna planteada. Y eso se mantiene hasta hoy, porque salvo “raras” excepciones, muchos no han cobrado nada hasta la fecha. Pero sostienen la dignidad y el espíritu combativo.

A algunos compañeros quizá les ganó el hambre, le flaquearon las piernas y decidieron volver a someterse a Mazurier para reintentar trabajar con él nuevamente, a pesar de la fortaleza que la mayoría, de nuestra parte, les transmitió prácticamente a diario. Nos han abandonado. Será comprensible su situación, o no, se puede discutir. Pero en nuestro sentir quedó el sentimiento que nos abandonaron. Con la misma naturalidad de esa persona que hace dieta durante un año, y de un día para otro decide volver a comerse todo, desperdiciando todo lo bueno hecho en aquel momento.

Sí, hay dolor por esos compañeros, con los que pasamos excelentes momentos. Pero más dolor hay por lo que nos toca vivir, por el tremendo entorno que descubrimos en el camino de esta lucha, y por la desidia de muchos a quienes considerábamos más nobles. Hay dolor por tener que despedirnos de este “Sol”, pero es obvio que la luz del mismo nunca se va a apagar. Primero y principal porque cada uno del grupo actual de trabajadores lleva la profesión en la sangre y pelea con convicciones y coherencia, y segundo porque nos vimos capaces de hacer las cosas de bien a muy bien, funcionando como una verdadera cooperativa, como debe ser, y no como la hemos venido padeciendo en todos estos años, es decir tener un dueño, un mandamás y encima soportar su soberbia. Hasta nos dimos el cierto lujo de ver El Sol en colores, algo inédito en la historia del matutino.

Desde este enorme grupo de trabajo, los que quedamos de pie con integridad y perseverancia, esta es nuestra última comunicación con ustedes amigos lectores. Decirle gracias a la sociedad es poco, como así también a los verdaderos amigos que estuvieron en estas malas, a los mismos compañeros, a los sindicalistas que se la re jugaron, al Concejo Deliberante que nos recibió en un duro momento, a los colegas, porque absolutamente todos se preocuparon y solidarizaron con nuestra situación, y hemos ocupado “horas” en sus ciclos radiales y televisivos, “miles” de líneas en sus medios gráficos y portales de internet. A la gente de Buenos Aires (FM Riachuelo), de Paraná, y zona de influencia, porque nos atendieron de la mejor manera y recibimos su gran abrazo fraterno en el momento que vivíamos. A la gente del Merendero Los Naranjitos. A nuestro abogado Ricardo Solla, a quien hicimos trabajar y mucho, confiando plenamente en él y él en nosotros. A todos decirles gracias por el empuje, por el aliento permanente.

Esta despedida no es un adiós, y tampoco significa bajar los brazos, sino es, como cual batalla, reordenar la tropa y ver cómo continuará nuestra historia, nuestra vida, en definitiva, porque nuestra vida es esto, trabajar en un medio de comunicación porque los que quedamos tenemos más de 25 años en ese camino y lo amamos. Pero queremos ser mejores, queremos progresar, queremos seguir siendo honestos y poder decir, en democracia, que está bien y qué está mal. Nos sentimos perjudicados, lo hicimos saber, pero quienes debían acompañarnos no lo hicieron, poniéndose en un dudoso lugar, ese que nosotros denunciamos como “sucio”.

A este “partido” lo perdimos, pero el “campeonato” sigue y vamos a redoblar esfuerzos para que esta lucha no sea en vano. Porque este grupo de trabajo, el que aún queda con una nobleza y capacidad tremendas, quiere seguir de pie por nosotros, por los queridos canillitas, por nuestras familias y por la estimada sociedad, a quien volvemos a agradecerle tanto cariño y comprensión. Hasta pronto.

Grupo de Asociados Trabajadores Diario El Sol

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