Los exabruptos y el mal ejemplo de dos actores del desastre nacional

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El encuentro en Tribunales entre Juan Grabois y Leila Gianni casi desata una batalla campal que terminó con insultos y gritos en los pasillos de Comodoro Py.

Actuaron sin reparo alguno, desbocados, agraviantes y agresivos. Gritos e insultos. El escenario, el pasillo de tribunales en Comodoro Py y también durante la audiencia judicial en la Cámara Federal que debe decidir si confirma la orden del juez federal Casanello para que el ministerio de Capital Humano informe como repartirá los alimentos acopiados.

Interrupciones y chicanas de ambas partes y reclamos e incluso reproches a los magistrados en la sala. En el pasillo el encontronazo estuvo a un paso de terminar en violencia física.

El contexto; en medio del escándalo de alimentos en depósito y la denuncia del mismo ministerio de posibles hechos de corrupción en el seno de la Secretaría Niñez y Familia que concluyó con el apartamiento de su titular Pablo de la Torre y cuatro de sus funcionarios de confianza.

Los actores; Juan Grabois el dirigente social piquetero y la abogada Leila Gianni. Lo extraño e inconcebible; ambos son  kirchneristas populistas y autoritarios, aunque ahora la abogada de Capital Humano aparece como libertaria. “La vi”, expresó sin sonrojarse consultada durante un programa de streaming de jóvenes libertarios, por su inesperada convicción de fe en el león. Increíble.

Olvidó sus fotos en redes sociales leyendo atentamente el libro Conducción Política de Juan Domingo Perón. También sus apariciones fervorosas en actos o eventos kirchneristas y sus relaciones personales con camporistas.

Dejó en el pasado su fervorosa campaña por Sergio Massa instando efusivamente a votarlo con los dedos en V.

Son otros tiempos y la coherencia y los valores permanentes  no importan. Es otro aspecto de la triste realidad nacional en medio de la tragedia.

Dos personajes autoritarios, extremistas, impúdicos, que utilizan las palabras como armas y no para fundar o darle racionalidad a sus argumentos o ideas. A toda costa, sin límite ni importar nada  y mejor si es en público frente a testigos y micrófonos o cámaras de televisión.

“Chorro”, “cuca”, “chancho”, fueron algunos de los epítetos. 

“Dejá de usar el nombre de Dios en vano”, le espetó Gianni. Grabois le respondió recordándole su pasado zigzagueante: “Estuviste con Alberto, con Mauricio y con Cristina. La ladrona sos vos y como abogada sos berreta. Cuca ladrona”.

“Tarado, dejá de extorsionar gente mandándolos a los actos por una bolsa de comida”.

Todo edificante y un testimonio crudo de un aspecto que sucede con continuidad en el espacio público nacional.

En la sala, Grabois había increpado a los camaristas y Gianni fue advertida por los mismos para que se limitara a fundar la apelación. No se moderaron ni ante el tribunal. No importa la razón; que triunfe la sinrazón.

Todo un despropósito entre dos personajes desenfrenados sin apego a las buenas formas ni el respeto a investiduras, espacios, ni a la verdad fundada.

Es también lo que ha dejado una triste y lamentable época de desvaríos continuos, relatos falaces, autoritarismo a flor de piel, gestión deplorable y corrupción rampante.

Hoy en tribunales, Grabois y Gianni dejaron explícito todo lo que no debe ser y lo que lamentablemente ellos representan.

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