Larrocca alegó en su defensa minutos después de que Casación ratificara la condena en su contra a 5 años de cárcel

 

Quiso el destino que la última audiencia del debate oral y público por la Causa Los Charrúas tuviera lugar el mismo día y casi a la misma hora en que la Cámara de Casación se pronunció sobre otro caso, el robo de terrenos en Puerto Yeruá. En ambos procesos judiciales figura entre los imputados Julio César Larrocca, presidente de la Liga Concordiense de Fútbol. Pasadas las 10 de la mañana, el dirigente y conocido abogado concordiense supo que Fiscalía pedía para él 6 años de prisión efectiva, por considerarlo partícipe necesario de los delitos de falsificación de documentos públicos y peculado, en relación a dos obras públicas en Los Charrúas. Y al mediodía se enteró de que Casación había validado en todos sus términos la condena a 5 años de prisión efectiva por la compra-venta fraudulenta de lotes en Puerto Yeruá. Cargando con esas dos malas noticias sobre sus espaldas, a las 15 y 15 comenzó a hacer uso de la palabra para pronunciar su alegato defensivo de clausura.

De entrada apeló a un golpe de efecto recurriendo a una cita de El Quijote: “Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos. Nunca juzgues con arbitrariedad”.

Larrocca la emprendió enseguida con extrema dureza contra el Fiscal José Arias, a quien acusó de haber usado esta “ley del encaje”. ¿Cómo? Acomodando piezas que solo encajan en su cabeza pero no en las leyes, disparó.

El titular de la liga concordiense de fútbol atribuyó a Arias una “profunda ignorancia del derecho público” y lo acusó de haber armado una fábula en su cabeza con un villano: Julio Larrocca.

Dijo que Fiscalía ignoró la Ley 10027 y la ordenanza 054/05 que asigna roles y responsabilidades al intendente, secretarios, contador, tesorero, etc. Con ironía, dijo que “acá por lo visto todos eran incapaces porque el único responsable soy yo”, en alusión a los hechos investigados, las certificaciones de avance de obras falsificadas.

Larrocca no disimuló su enojo con otro de los imputados, el maestro mayor de obras Alexandre Doubña, quien aportó elementos probatorios a la investigación que complicaron la situación del exasesor legal de la municipalidad de Los Charrúas. Cuestionó al joven Doubña porque nunca denunció ante sus superiores jerárquicos la confección de las certificaciones falsas.

Arrimándose al final de su exposición, Larrocca insistió con que Fiscalía lo ha “demonizado” y ha apelado a “silogismos” para acusarlo. “Piden 6 años de prisión para quien solo es uno de los firmantes del dictamen de la Comisión Evaluadora de la adjudicación”, reprochó.

Negó rotundamente haber “instigado” a Doubña a cometer delito. “No le puse la pistola ni coaccioné a nadie. ¿Acaso ninguno discernía? ¿Eran esclavos? Es un absurdo”, se contestó.

Por último, tras enfatizar que los hechos de la causa debieron ventilarse exclusivamente en el campo del derecho administrativo y no en el penal, pidió su absolución.

Ni bien terminó de hablar Julio César Larrocca, pidió volver a intervenir Rafael Briceño, defensor de Alexandre Doubña, que ya había alegado más temprano.

Briceño cruzó con fiereza a su colega Larrocca. Empezó por asegurar que las pruebas cuestionadas por el titular de la Liga de Fútbol, el chat de Facebook entre Doubña y Rubén Chaparro y las conversaciones telefónicas, “son válidas”, porque no fueron cuestionadas en su debido momento, ni en la remisión a juicio ni en el comienzo del debate oral y público.

El tono de Briceño se elevó cuando, en obvia respuesta a Larrocca, dijo: “Todos son capaces, pero algunos más capaces que otros y con más poder que otros”. Y enseguida agregó: “Doubña es capaz pero fue coaccionado”.

Briceño calificó como una “ruindad” que Larrocca le reclamara al joven maestro mayor de obra que denunciara la falsificación de certificaciones ante sus superiores, cuando estaba en juego su sustento y el de su familia.

Para cerrar, Briceño remató: “No me pone contento el momento de Larrocca. Pero somos esclavos de nuestros actos. Él sí tuvo libertad. No se cuidó y ahora pide que nosotros lo cuidemos. Acá nadie ha demonizado a nadie”.

Fuente: El Entre Ríos

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