La UCR, la llave para una eventual destitución de Conte Grand

Cuando quedaba muy poco para comentar sobre la nueva ley de reelección para intendentes, apareció una denuncia, plasmada a través de un video, que involucró a una supuesta mesa judicial para armar causas contra sindicalistas.

Tal denuncia complicó aún más, entre tantos otros, al procurador bonaerense Julio Conte Grand quien, al decir de ese video, había sido consultado para que haya vía libre para encarcelar a emblemáticos dirigentes gremiales como el ex líder de la UOCRA de la Plata, Juan Pablo “Pata” Medina. El Frente de Todos tomó a ese documento audiovisual como la cereza de la torta y avanzó en un pedido de juicio político contra el jefe de los fiscales en territorio provincial.

El pedido de alejamiento del procurador viene de larga data y obsesionó al gobernador Axel Kicillof, pero ocurre que, como es un cargo vitalicio, sólo se lo puede destituir mediante juicio político y allí es donde las matemáticas provocan un gran dolor de cabeza al oficialismo.

No obstante, en medio de todo un terremoto que causa un pedido de tales características, la cuestión puso nuevamente en rol protagónico al radicalismo bonaerense y su representación en el amplio interbloque de 41 legisladores de Juntos por el Cambio, donde también convive gente del Pro y la Coalición Cívica.

Si bien el radicalismo nunca dejó de brindar su apoyo institucional al procurador, bueno es saber que la embestida política y mediática contra el centenario partido fue muy fuerte y requirió de intensas actividades de análisis y reflexión en pleno verano en el comité provincia que comanda Maximiliano Abad.

CANTOS DE SIRENA

Ocurre que al Frente de Todos le faltaban cerca de quince legisladores para llegar a los dos tercios de integrantes de la cámara baja para promover un juicio político. El radicalismo asomaba como clave para destrabar ese pedido. Pero claro está, lejos estaba de brindar ese apoyo y causar así semejante sacudón político –con posible ruptura– dentro del interbloque opositor.

Pese a todo, esta circunstancia le sumó al radicalismo momentos de tensión y distensión con sus aliados del Pro y un buen nivel de diálogo como para comentar muchas cosas desde su nuevo nivel de socio jerarquizado en la coalición. En la última semana se comentaba en los pasillos legislativos que era más fácil que el planeta deje de rotar a que el radicalismo apoye el pedido del Frente de Todos. Además sonó agresiva e invasiva alguna convocatoria al republicanismo del centenario partido radical que hicieron desde el bloque oficial.

La reasumida senadora provincial María Teresa García y su sucesora en el ministerio de Gobierno, Cristina Alvarez Rodríguez, protagonizaron los famosos cánticos de sirena donde tan sólo le ofrecían a los hombres de Alem que interpreten un papel histórico y que “den el paso” en consonancia con el lema que catapultó a Facundo Manes en las últimas primarias.

Desde el radicalismo ya venían advirtiendo que Julio Conte Grand no es santo de su devoción y si no respaldaron el pedido del Frente de Todos es porque hay una convicción política superadora. Y es la de seguir sustentando el espacio opositor. Pero tienen muchas facturas para pasar a la cuenta de sus socios amarillos.

RESPALDO SIN SENTIMIENTO

Por lo pronto, preocuparon ciertos trascendidos desde usinas radicales que aconsejan no ir al desgaste con este tema y que hay que dejar solos en esta batalla al Pro. Un mensaje que encierra un apoyo con el voto, pero no con el sentimiento.

Por otra parte, entre los militantes radicales del mundo académico y jurídico nunca fueron buenas las relaciones con Conte Grand a quien le atribuyen cualidades de buen soldado de Mauricio Macri y nada más que eso.  Entienden que su currículum es corto comparado con más de un correligionario abogado y que su trayectoria como secretario Legal y Técnico bonaerense no mereció elogiosos comentarios.

Este sentimiento en la tropa radical no es nuevo. Desde los albores de la embestida K contra el procurador en ningún ámbito radical, ni en niveles de conducción o de base se ensayó algo así como un desagravio o, al menos, defender la investidura del cargo. Sin embargo, el radicalismo abandonó las especulaciones respecto de sacar alguna ventaja interna dentro de Juntos y aplazó para otros tiempos las rencillas que se puedan dar puertas adentro de la coalición. No era el momento y menos cuando azotaba la tormenta contra la gestión provincial que los involucró hasta diciembre de 2019.

No obstante, alimentaron su convicción de haber ascendido y fortalecido su rol de socio pleno del espacio y que son estratégicamente necesarios para avanzar en la construcción de un espacio en el cual nadie puede ser ignorado ni ser calificado como prescindente.