La guerra de Ucrania va camino de ser más mortífera que la de Irak

El Alto Estado Mayor de EE.UU. y la Unión Europea calculan que los diez meses de guerra en Ucrania han causado 200.000 víctimas, entre muertos y heridos, la mitad, aproximadamente, en cada bando. Es una cifra altísima, indicativa de la crueldad extrema de la invasión y los bombardeos rusos tanto en el frente como sobre la población civil.

Durante los ocho años que duró la guerra de Irak (2003-2011) murieron, aproximadamente, unas 200.000 personas. Es casi imposible saber exactamente el número de víctimas, especialmente de los heridos, pero esta es la cifra en torno a la que se mueven la mayoría de estudios y conteos. Irak y Ucrania tienen poblaciones similares: 41 millones de habitantes. El peso de los caídos en combate sobre la demografía es enorme en ambos países. Irak sigue siendo, en muchos sentidos, un país devastado y fallido. Ucrania también ha sido un estado disfuncional desde la independencia de Rusia en 1991. En aquel año alcanzó su población máxima: 52 millones de habitantes. Desde entonces, la emigración ha causado un descenso de la población que ahora la guerra acentúa.

El bombardeo masivo y constante sobre líneas del frente que son muy estáticas provocan numerosos muertos, tanto en el bando ucraniano como en el ruso.

La destrucción de las infraestructuras energéticas en Ucrania causarán, asimismo, un exceso de muertes civiles a lo largo de este invierno. La causa principal de estos fallecimientos será el frío. Muchas veces, como sucedió en Irak, es difícil atribuir al conflicto muertes que se producen lejos de las zonas de combate. Un estudio de Lancet en Irak demostró que las muertes indirectas multiplican por seis las que se producen de manera violenta en las áreas de guerra. Una cifra parecida podemos esperar encontrar en Ucrania.