Gran noticia: Bienvenido Club La Palmera

Llegaron en silencio. Allá, hace un tiempo. Con el mismo silencio en que fueron juntando chicos y chicas para ir a entrenar, para ir a divertirse, a pasar el rato jugando al rugby, pero más bien enseñando, y hasta dejando que lo practiquen de la manera que lo veían, porque el tema era pasar el rato. Solapadamente, claro, el tema era sacarlos de la calle, inculcarles el deporte, lo jueguen bien o mal, y así brindarles un camino más próspero, más saludable.

Y con el tiempo la idea fue prendiendo de tal manera que se convirtió en una costumbre ir al Campo de los Deportes a moverse, a juntarse, a reírse un rato y hacer deporte. El tiempo también hizo crecer el número de chicos, lo que entusiasmó mucho más a los creadores. Había nacido, hacía un tiempo, La Palmera, simplemente porque el lugar elegido para juntarse era una palmera enclavada allí y que era fiel testigo de los movimientos de todos.

Formar el primer equipo, jugar por primera vez con todas las de la ley, viajar a representarnos en otras localidades, los espectaculares encuentros, se convirtieron en una constante y para orgullo de los creadores, el entusiasmo de todos los jugadores era cada vez mayor. Formar equipos masculinos y femeninos se hizo también mucho más fácil, por el número de gente que había.

Las responsabilidades de los organizadores fue aumentando, porque no querían fallarle a ninguno, porque esos chicos y chicas tampoco querían fallarles a ellos que les enseñaron un camino. Fueron momentos hermosos, inolvidables, vividos por este grupo de gente que encabezaron Roberto López, Martín Cazenave y Carolina Cabral, apasionados por lo que hacían, apasionados por el rugby y buena gente que sumaba un granito de arena para ayudar a quienes lo necesitaban. Y esos chicos necesitaban hacer algo, cambiar el rumbo, y lo consiguieron en La Palmera.

Pero hoy la satisfacción tomó otro rumbo, porque se convirtió en una explosión de alegría, de llanto, de felicidad plena porque LA PALMERA ES OFICIALMENTE UN CLUB reconocido. El ir y venir a Paraná, en hacer trámites, el preocuparse y ocuparse de la marcha de La Palmera tuvo sus frutos, y ahora es el CLUB LA PALMERA o LA PALMERA RUGBY CLUB, toda una institución que ahora buscará poner en algún lugar el primer ladrillo para comenzar a ser una institución hecha y derecha. La noticia revolucionó a Cazenave (Presidente), a López y a Cabral, quienes seguramente no pudieron ocultar lágrimas por el trabajo que han realizado, tan arduo como loable con todos estos chicos hoy formados como jugadores de rugby, pero que buscan seguir creciendo.

Esos chicos que de ahora en más lucirán con mayor orgullo una insignia, una bandera con los colores de su club. No eran un rejuntado, claro, pero tampoco eran una institución y hoy con orgullo pueden decir que forman parte de los que tienen Personería Jurídica, y son reconocidos como tal. El triunfo, sí, es de los que organizaron todo esto, pero también lo es en gran medida por la cantidad enorme de chicos y chicas que empujaron a esto, porque con su entusiasmo, con sus ganas, con su talento, lo fueron “pidiendo”, porque La Palmera merecía agrandarse de esta manera. Agrandarse en el sentido físico, porque ello nunca ocurrirá con ninguna de las personas que hacen de la humildad una bandera.

Aquella primera entrevista de Roberto López, solicitada a “El Sol”, la hicimos en el Hotel Salto Grande y quedó, en ese momento, como una más de las tantas que se hacen. Pero Roberto sabía que era un ladrillito importante en la “construcción” que él, su señora y Martín soñaban en futuro mediato o a largo plazo. Y lo fueron haciendo, con esfuerzo, con ganas, con la conducta que los llevó a este logro de significativa importancia.

Sí, claro que esto aumentará el compromiso de todos para seguir sumando, para seguir creciendo, y ahora defendiendo a una institución que se inició bien de abajo. Ya no hay vuelta atrás, sino por el contrario el empujar y mirar para adelante todo el tiempo, porque sin duda que ahora habrá “otra mirada” para hacer las cosas, aunque no para jugar porque esa mirada no se cambia, la de la humildad, pero a su vez la constancia para hacer las cosas lo mejor posible siempre. Y lo han hecho incluso sorprendiendo en muchos casos, ante muchos rivales, dando a conocer el potencial que se tiene y que, si Dios quiere, seguirá creciendo.

Por aquella primera nota, Roberto López me nombró “Padrino de La Palmera”, aunque le vivo diciendo que solamente hice mi trabajo de difundir y con más razón una actividad social que rindió sus frutos, por suerte, de manera notable. Y también me emocioné como ellos con la noticia de que ahora es un CLUB, que ha logrado tal desarrollo como si los años pasaran volando y de golpe se es “mayor de edad”.

Me alegra por la gente que lo conduce, me alegra por los chicos que tanto hacen y por el talento que tienen. Me alegra por el deporte, el que una vez más entrega emociones de esas lindas de contar, de transparentar, aunque desde lejos se vea caer una lágrima por la mejilla. Y al ser de felicidad, la misma es dulce, como dulce es este momento que me permito compartir con ustedes. Felicidades Club La Palmera. Nace otra institución en Concordia. Bienvenidos, siempre.

Por: Edgardo Perafán