Frigerio cerró con moderado acto tradicional

No hubo escenario en 360 grados, pero tampoco abundó el color militante. El acto de cierre de JxER en la capital provincial fue prolijo, con discursos breves y medidos y un público predominantemente silencioso. Frigerio fue el más vehemente y el que más alzó la voz para vaticinar que el domingo “arranca otra etapa en la política de Entre Ríos”.

El escenario estaba montado a unos diez metros de la vereda este de la plaza central de Paraná, de espaldas a la Catedral. La insuficiente iluminación del paseo público –que está en obra– no permitía verificar con claridad hasta dónde llegaba la concurrencia. Desde la conducción del acto y parado sobre las tablas, el ex diputado Sergio Kneeteman exageró: afirmó que el gentío se extendía hasta la peatonal San Martín. Es lo que hacen todos los conductores de actos políticos.

En cualquier caso, el público aportó un buen marco y el mitin de cierre estuvo a la altura de lo que se puede esperar para una campaña como esta, signada por una crisis de magnitudes históricas. “Sé que hay tristeza, enojo y bronca”, reconoció Rogelio Frigerio en un pasaje de su discurso de cierre.

Tal vez por eso mismo los oradores decidieron hablar poco y no alzar mucho la voz frente a una audiencia que la mayor parte del tiempo se limitó a escuchar en silencio. Todos los que estaban allí seguramente habían votado en las PASO por una de las listas de Juntos por Entre Ríos. Sin embargo, el clima no era de festejo de cara a lo que se presume será este domingo un nuevo triunfo, que incluso muchos esperan ampliar.

Con ese mar de fondo, sobresalió la animación del típico conjunto de trompetas que dirige el diputado frigerista, Juan Domingo Zacarías. Ubicado a unos cinco metros del escenario, el veterano dirigente de extracción peronista ordenaba cuándo debían sonar y cuándo callar las trompetas para interrumpir un discurso, a modo de celebración. Hubo silencio cuando el radical Pedro Galimberti dijo lo que viene repitiendo en esta campaña: la advertencia a los “inquilinos” de la Casa Gris respecto a que el contrato se termina en 2023; una forma de recordar que le dará pelea a Frigerio por la candidatura a gobernador.

Como era de esperar, los discursos no aportaron novedades respecto a lo que se viene diciendo en la campaña. Nadie que sabe que va ganando se arriesga a un paso en falso. Pero, aun así, llamó la atención la extrema moderación de los oradores. Tuvo que llegar el quinto y último turno en el uso del micrófono para que la reunión escalara en emotividad. Frigerio fue el único que efectivamente se pareció a un candidato que está cerrando una campaña.

De cualquier modo, el ex ministro de Mauricio Macri fue sumamente medido con los tiempos. Apenas habló cinco minutos.

 

 

Apagado

Valoró Frigerio la unidad de Juntos por Entre Ríos que, remarcó, “es lo que nos pide la gente”. Y como gusta hacer, repasó la variopinta composición de la alianza de centro derecha que en la provincia dominan la UCR y el PRO y en la que caben desde liberales y socialistas, hasta evangelistas y conservadores, con una puerta siempre abierta al peronismo no kirchnerista. “Vamos a seguir creciendo, porque entendimos que hay que construir con generosidad, sin creerse el dueño de la verdad”, apuntó, con la mirada puesta en 2023.

Después de recitar su pragmática cantinela de campaña (respecto a que lo que importa es escuchar a la gente, priorizarla antes que a los partido políticos y aplicar sentido común por encima de las ideologías) Frigerio se dio permiso para un paréntesis coloquial, que fue bien recibido por sus seguidores. “Arranqué grande”, bromeó, al referirse a que ésta es la primera campaña que lo tiene como candidato en Entre Ríos. Aun así, ese paréntesis, si se quiere cálido del discurso, apenas si generó algunas risas entre la gente. Así de apagado era el público.

Menos mal que estaba Zacarías y sus trompetas, que tienen historia en eso de hacerse escuchar en actos incluso mucho más ruidos, como el que alguna vez compartió con Cristina Fernández.

 

Agenda nacional

Frigerio repitió después lo ya dicho mil veces en campaña en relación al “kirchnerismo”, palabra con la que define al adversario a vencer y en la que difícilmente pueda encuadrarse el gobernador Gustavo Bordet, a quien no menciona en sus discursos. Pero puso especial énfasis cuando afirmó que “la dignidad del pueblo entrerriano no está a la venta”. Tanta fue la afectación en la inflexión de su voz que por primera vez logró despertar el aplauso del público sin ayuda de las trompetas.

En ese alto y emotivo tono, con los aplausos y ahora también las trompetas de Zacarías de fondo, Frigerio repasó velozmente la agenda de temas que por estos días se puede seguir por la televisión porteña opositora: liberación de presos; liberación del bolsero K, José López; el “adoctrinamiento” en las escuelas; inacción contra el narcotráfico; falta de libertad, falta de justicia, falta trabajo, etc. Todos palos para el gobierno nacional “kirchnerista”.

Quiere Frigerio -lo dijo desde el palco, con la Catedral a sus espaldas, con los reflectores del acto horadando la ya oscura noche- una Argentina distinta “de trabajo, esfuerzo, dignidad, educación, valores”. Dijo que eso era lo que se estaba defendiendo en la plaza central de Paraná en la noche de este miércoles. Y después juzgó oportuno aclarar que “la plaza no es de un partido político; es de la gente, que va a salir cada vez que haga falta para defender estos valores”.

“Sé que hay tristeza, enojo y bronca. Pero también tenemos que sentirnos orgullosos de saber que el 12 de septiembre se terminó una etapa de la política entrerriana y el 14 de noviembre vamos a demostrar con más contundencia que arranca otra etapa en la política de Entre Ríos”, vaticinó.