En Entre Ríos Gustavo Bordet es el padre de la peor derrota de la coalición gobernante en el país, que es también la mayor caída del peronismo local en el Siglo XXI.

Entre Ríos pasó de ser peronista a ser considerada una “Meca” de Juntos por el Cambio, obteniendo la friolera de 25 puntos casi de diferencia entre ambas fuerzas. Sepultó con votos a la Capital del Peronismo, lugar de pertenencia de Bordet, Busti, los Cresto, los Urribarri.

 

Frigerio se dio el lujo de hacer allí el cierre de campaña y de ganarla por casi 20 puntos. O sea les mojó la oreja, por utilizar una expresión suave.

No pueden alegarse causas nacionales para explicar el tamaño gigantesco de la diferencia, porque dichas causas nacionales, que ya son bien conocidas, existieron sencillamente en absolutamente todos los distritos electorales. Bordet quiere disimular lo indisimulable, que pasa a ser una evidencia irrefutable: ésta vez la mochila de plomo fue él mismo. Simplemente porque no se lo bancan más. No tiene votos. Lo de buena imagen era puro verso de las consultoras que gastan fortunas del presupuesto

Quedó demostrado que los que no son iguales son los liderazgos locales y en particular, la consideración que en cada provincia tienen los gobernados de sus gobernantes.

Se presagiaba una paliza por éstos “lares”, por eso lo dijimos, marcando diariamente los distintos motivos que a nuestro juicio, conducían a una catastrófica derrota. Acertamos con esa lectura, como podrán apreciar. No nos movía ningún otro interés que no sea el de comunicar con rigor la verdad, la misma que otros callaban. Ahora ya no se puede tapar el sol con las manos y quedó en evidencia.

Las estrategias trazadas por los gobernadores fueron dispares y en consecuencia dieron distintos resultados a lo ancho del país. Algunos supieron escuchar, procesar y actuar en consecuencia el mensaje de septiembre.

En Buenos Aires había perdido el Frente de Todos las PASO por 6 puntos, de los que descontaron cinco. En Formosa (Insfrán) el oficialismo ganó (57 por ciento a 41,34), en Tucumán (el líder Manzur) por poco pero también se alzó con una victoria; en San Juan lo mismo; en Santa Fe achicó las diferencias (de 22 a 9) de las PASO; en Chaco (Coqui Capitanich) ganó 44,33% a 42,75%.

No hay que comerse el caramelo que fue “la situación nacional” la responsable.

Si quieren rastrear las causas de la derrota vayan a la bajísima calidad institucional que reina en la provincia; dónde variados hechos de corrupción permanecen impunes: la causa de los subsidios truchos, las jubilaciones truchas, los contratos truchos, los vacunados Vips. Otra causa fue la ley de emergencia que sumió en la pobreza a los empleados públicos y a los jubilados, endeudo la provincia en 500 millones de dólares más intereses y punitorios sin justificar en qué se gastó o a que no se agregó a tales razones una falta total de rebeldía de los intendentes para torcerle el brazo a Bordet y no imponerle que haga cambios que caían de maduro y una inexplicable actitud pasiva del primer candidato, Enrique Cresto, casi con temor, que se mimetizó con el Gobernador.

El mandatario, de estadista no tiene nada, es un cultor fervoroso del “vamos viendo”. En ese terreno de precariedad y cortoplacismo, que lo acompaña siempre, se imaginó que el país estaría tapado o inundado por una enorme ola amarilla. Que diciendo “es la economía estúpido” y recordando miserias ajenas, iba a poder lavar sus propias culpas, y “zafar”.

Pero quedó con la boca abierta cuando descubrió que la peor derrota de la coalición gobernante ocurrió en su territorio. Tartamudeaba anoche, cuando anunció sin saber que decir, “ganamos en Feliciano”. Seguramente pensará con qué cara irá a pedir apoyo financiero, asistencia a sus alicaídas cuentas a las autoridades nacionales que ya le picaron el boleto. Es más que seguro que encontrará todas las puertas tapiadas.

Portal de R.David