Análisis Litoral

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Elisa Carrió renunció a competir en las PASO tras la confirmación de Facundo Manes como candidato: “Solo lo hacía por la unidad de los argentinos y de Juntos por el Cambio”

La líder de la Coalición Cívica tiene diferencias con el neurocientífico radical, que anunció que se presenta en la interna bonaerense de la oposición por la UCR, contra el PRO.

Después de la confirmación de la candidatura del neurocientífico radical Facundo Manes, Elisa Carrió, que viene protestando por la distribución de poder en Juntos por el Cambio, y que se había mostrado dispuesta a competir en la Provincia de Buenos Aires “para unir a todos”, se bajó definitivamente de la postulación bonaerense. Aludió como motivo principal la pre-nominación frente a las PASO del referente de la UCR.

“Habiéndose confirmado la candidatura de Facundo Manes, mi participación como candidata en la provincia de Buenos Aires carece de sentido histórico y mi sacrificio resultaría inútil. Sólo lo hacía por la Unidad de los argentinos y Juntos por el Cambio”, dijo la titular de la Coalición Cívica en comunicado el sábado por la tarde. Carrió venía adelantando que no veía con buenos ojos una postulación de Manes, a quien considera demasiado lejano al Pro.

“Habiendo fracasado en el intento de Unidad, renuncio a cualquier candidatura. La Argentina no puede partirse y Juntos por el Cambio no puede convertirse en una guerra de posiciones políticas. Nacimos de una estrategia que se selló en forma personal con Mauricio Macri y luego en la Convención de Gualeguaychú con toda la UCR. Quiera Dios, que la Argentina no se parta y se fragmente”, lanzó.

La titular de la Coalición Cívica está aislada en su casa de Exaltación de la Cruz desde el comienzo de la pandemia, pero en los últimos meses mantuvo una agitada actividad política, con reuniones secretas y otras que hizo públicas, y que tomaron la forma de mensajes hacia el interior del espacio que co-fundó en 2015.

Recientemente Carrió había dicho que su partido “y los radicales” se sentían “destratados” en la disputa entre los espacios del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el expresidente Mauricio Macri, por las cabezas de las listas de candidatos en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. Ese mensaje se leyó como un último aviso sobre las negociaciones por las boletas, en plena ebullición por las internas al interior -y entre- el Pro y la UCR.

Esta semana, Manes confirmó que irá a las PASO por el radicalismo contra el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, el candidato de Larreta en la Provincia. Y hoy quedó definida la decisión de la presidenta de Pro, Patricia Bullrich, de bajarse del ring porteño y dejar ese lugar a María Eugenia Vidal, la exgobernadora que finalmente se alejó de la General Paz y decidió postularse en la Ciudad.

En el último tiempo, en su esfuerzo por mostrarse como garante de la “unidad”, Carrió se había acercado a Rodríguez Larreta, dejando de lado la estridencia de sus críticas contra Cristina Kirchner y Alberto Fernández. En cambio, adoptó una postura de moderación frente al Gobierno, que justificó en reiteradas oportunidades en el contexto delicado de la pandemia de coronavirus.

Hace tan solo dos semanas, había mostró un espíritu conciliador al pedir, en un audio publicado en redes, un “gran acuerdo político” entre el oficialismo y la oposición. “No hay derecho moral alguno que permite que la dirigencia política juegue con fuego, tanto en el oficialismo como en la oposición en una sociedad devastada por la muerte”, expresó.

Sin embargo, ayer deslizó una frase que augura un viraje hacia una postura de mayor confrontación. Quizá, vinculado a la decisión de bajarse de la contienda. “Sobre la conciencia de Cristina Kirchner, que hizo poner la palabra negligencia para que no se haga el contrato con Pfizer, van a pesar por siempre la muerte de miles de argentinos”, dijo por Twitter, después del anuncio del Presidente sobre la firma de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para habilitar un acuerdo de compra de vacunas con los laboratorios estadounidenses Pfizer, Moderna y Jenssen después de ocho meses de idas y vueltas en las negociaciones con esas empresas.

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