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EL CAMBIO DE BALDOSAS DE LAS PLAZAS URQUIZA Y ESPAÑA. EN LA BÚSQUEDA DE TRANSPARENCIA

En todas las ciudades del mundo, el uso de las plazas públicas marca identidad y carácter a las mismas. Tradicionalmente han sido concebidas como espacios para la expresión y la apropiación social por excelencia, donde podemos decir que se siente el latido diario del transcurrir de la vida colectiva. Es, en definitiva, una extensión de nuestras casas hacia la plaza pública.

Revalorizar las plazas de nuestra ciudad no es solo una responsabilidad de “un gran equipo técnico del municipio y de Enrique Cresto (intendente en ejercicio de licencia, diputado renunciado y funcionario de ENHOSA), que consiguió fondos de financiamientos a través del programa “Programa Argentina Hace”, como lo manifestó el intendente interino Alfredo Francolini el 15 de agosto del año pasado.

Es responsabilidad de TODOS, por el inmenso valor social que tiene, por cuanto las plazas conforman un espacio de lazos entre concordienses de distintas generaciones y costumbres, un lugar de comunión de culturas y costumbres que valen la pena compartir.

Francolini y Cresto deben tener siempre en cuenta que esos espacios públicos deben reflejar una relación armónica entre la administración pública y la participación ciudadana, que ejerce un uso real del mismo. Ese uso es lo que le otorga al ciudadano carácter de planificador y diseñador, componentes ineludibles para garantizar su perdurabilidad. Los espacios públicos cuando concentra al municipio y los ciudadanos, se convierte en un recinto social y cultural participativo con TRANSPARENCIAS ABSOLUTA.

Fundamentalmente no se puede soslayar a la hora de evaluar los 60 millones que costó las remodelaciones, a fin de identificar y cuantificar los factores que más influyen en el costo final de los mismos, teniendo en cuenta que la mano de obra y maquinarias es municipal. LOS CONCORDIENSES deben conocer cómo se gastó semejante suma de dinero en un contexto donde miles de personas excluidas que hacen lo imposible día a día para sobrevivir.

En esa oportunidad, E. Cresto, en plena campaña por su candidatura a Diputado Nacional, sostenía: “Concordia tiene hoy un protagonismo a nivel nacional ya que es Capital Alterna (sirve para agilizar un esquema de reuniones en las provincias entre funcionarios locales y nacionales). Y la misión nuestra es, conseguir la mayor cantidad de obras para la ciudad”.

Qué bueno sería, teniendo en cuenta que CONCORDIA ES CAPITAL ALTERNA, que el intendente Francolini y sus funcionarios en las plazas Urquiza y España, plantearan de cara a los ciudadanos las medidas que orienta y ejecutan del presupuesto atendiendo las inmensas dificultades tanto económicas como sociales de un amplísimo sector social.

Discutir con la gente la riqueza producida colectivamente con el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras concordiense en un territorio incoherente, donde la desocupación es del 6% y un 51,5% de personas debajo de la línea de la pobreza y 10,5% de indigentes, con la población infantil con altos niveles de vulnerabilidad, con rangos etarios hasta los 29 años con 50% pobres. Una ciudad donde mas del 80% de su presupuesto se destinan a cubrir la masa salarial, (platas permanente, contratados, locaciones de servicio de obra etc?.

 “Concordia tiene futuro”. Es el slogan de la gestión del actual intendente interino.

Tanto mejor sería que en las plazas de los barrios concordienses que se anunció remodelarlas, el intendente explicase los caminos que toma su gestión hacia ese “futuro”.

Explique qué hace el municipio frente a la profundización de la desigualdad,tanto en los resultados ingresos y riqueza como de oportunidades. Que hace frente a la informalidad laboral, que es una realidad lamentable en Concordia que se retroalimenta y es responsable de la persistencia de núcleos duros de pobrezas que se trasmiten generación tras generación, aun trabajando.

Veinticinco familias más ricas de la ciudad “coexisten” con más del 70% de familias concordienses pobres. Esta brecha no sólo afecta a los concordienses al acceso a oportunidades y salarios dignos, sino el reconocimiento del esfuerzo que hace para producir la riqueza. Es decir, los ricos no sólo concentran el poder económico, judicial y político, sino también el poder simbólico que hace que sus privilegios se presenten como legítimos, justos, legales y valiosos.

Que todos los concordienses “tengan vista” de lo que ocurre al interior del Estado municipal y las conductas de sus funcionarios, he ahí la afirmación democrática de la transparencia. Como lo hacían en el ágora (plazas públicas de las ciudades-estado griegas (polis)) Sócrates, Platón, Eurípides, Sófocles entre tantos, que discutían sus ideas para el futuro político, las leyes y lo social de la poli (ciudad). Lugar donde Platón le preguntaba a Sócrates si la virtud puede enseñarse, la virtud hábito guiado por la transparencia y no corrupción. 

fuente : Concordia345

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