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El Apocalipsis institucional: Cuando todos somos “Entrezuela”

Los entrerrianos y entrerrianas perdimos la capacidad de asombro. En apenas 24 horas se dieron dos acontecimientos escandalosos, bochornosos y espantosos (demostrativos del apocalipsis que atraviesa una “Entrezuela” que va derecho al naufragio) que pueden parecer separados entre sí, pero que sin embargo tienen un hilo conductor tan claro como decadente: la corrupción y la connivencia político – judicial. Llevaron a que Entre Ríos esté en la vidriera misma de los hechos más lamentables por la podredumbre.

El olor nauseabundo que ya nos acostumbramos a que nos deje arrugada la nariz inundó por completo los medios nacionales, pero lo hizo con omisiones, que humildemente queremos recuperar.

En menos de un día fuimos noticia nacional a dos bandas: salió la ex Fiscal Anticorrupción en La Nación + hablando en el Programa “Odisea” de Carlos Pagni, de su remoción, pero lo hizo con llamativos silencios, con una actitud “prudente” y ¿temerosa? y por el otro lado, el Juez Alonso, fue denunciado por la misma Corte Suprema de Justicia de la Nación por incumplir la ley, y la Constitución, en otras palabras por obstaculizar el funcionamiento de las instituciones.

Este Alonso no es el “Beto” de Ríver: Es exactamente el mismo juez federal de Paraná, Horacio Alonso, que entendió que la plata que les robaron a los y las entrerrianas en la legislatura en más de 52 millones de dólares (cifra que superaría los 100 millones ya que no contempla diputados del 2007-2011 y del 2018 a la fecha, de la Cámara de Senadores y Diputados) es competencia federal (o sea de él) “porque la iban a gastar en las elecciones”.

Si, entendiste bien, lo que parece ser un chiste, fue utilizado por éste Juez -hoy en boca de todo el mundo por su aparatosa medida militante de querer paralizar la asunción del Cortesano Rosatti como Presidente del Consejo de la Magistratura Nacional-.

Aquella cuestión de competencia benefició, por ejemplo, a Funcionarios muy cercanos a Gustavo Bordet, que le venía generándo una gran preocupación, porque no sabe hasta donde está causa puede salpicarlo si sigue avanzando, por lo menos hasta que la Corte se pronuncie, y por éstos lados, que todos hablen de Urribarri.

Del otro lado Goyeneche, no involucró directamente al Gobierno actual, ni a Bordet ni a funcionarios cercanos que amenazan con revolear la media, prefirió como Frigerio, ¿ y por su pedido? hacer foco en Urribarri. Tampoco dijo ni una sola palabra en que es lo que ocurre con los Contratos de hoy, cuando tanto Frigerio como Bordet mandaron a aumentar ostensiblemente las partidas y siguen sin contarnos como la gastan.

Cuando Pagni, con todo criterio, se habrá preguntado cómo podía ser posible que Urribarri no pueda salvarse de la condena si es que tiene tanto poder y la pueda hacer expulsar a ella, quiso conocer los nombres de los legisladores y jueces que la habían suspendido del cargo, balbuceó y no dijo lo que debía decir, solamente mencionó a la vocal Mizawak como socia y abogada de Urribarri, sin hacer el mismo análisis sobre el vocal Carbonell, el senador Gay y el diputado Zavallo, incapaces de incumplir un pedido de Bordet, por más que reconoció que en Entre Ríos “es chico y nos conocemos todos”.

Es como que tiraba a los pies para generar polvareda, y evitar volar los puentes con los que realmente la sacaron de la causa y de su cargo.

Parecería que hay dos Cecilias Goyeneche en una: Por un lado, la amiga del Gobierno que la quiere cocinar ahora, la que no imputó por miedo, o por alguna razón poderosa que desconocemos, a los y las legisladores que eran la cúpula de la Asociación Ilícita según ella misma confesó (dejando para una segunda etapa que quizás jamás llegue, y que le puso la pareja del Presidente de la Cámara de Diputados Angel Giano para que la juzgue); y otra Cecilia Goyeneche, mucho más íntegra y valiente, que dijo sin tapujos y con todas las letras cuando estalló el escándalo que Bordet no podía ser ajeno a su intento (por ahora) de remoción.

Le pedimos a Cecilia, porque creemos en ella, que se defina y que defina cual de las dos es.

Le recordamos, para ayudarla, aquella frase bíblica del Apocalipsis: “Conozco tus obras: No eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frió o caliente! Por eso, porque eres tibio te vomitaré de mi boca”; Apocalipsis 3, 15- 17.

Mientras eso no pase, “todos somos “Entrezuela”.

 

Fuente : El Portal de R.David

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