El tiempo ahora

El tiempo - Tutiempo.net

De Maslow al consumo de sustancias: cómo la cobertura de necesidades básicas no es una cuestión individual.

Ante el alarmante indice de consumo de diversas sustancias en Argentina , Análisis Litoral convoca a destacada profesional de la psicología para analizar en profundidad esta problemática .

Autora: María Sol Pedrón

Licenciada en Psicología

M.P. 2658

Instagram: @psi.mariasolpedron

En 1943 Abraham Maslow, padre de la corriente humanista de la Psicología, propone la “Teoría de la Motivación Humana”.

La misma trata de una serie de necesidades a ser satisfechas que integran la motivación en el ser humano, dichas necesidades guardan una relación jerárquica entre sí, por eso se esquematizan en forma de pirámide.

Eso significa que primeramente habrían de cubrirse necesidades orientadas a la supervivencia, como lo son: las necesidades fisiológicas, las de protección y seguridad, las de amor y pertenencia y las de valoración o respeto.

Así, una vez estas necesidades se hallan medianamente cubiertas es que se puede hablar de la necesidad de autorrealización, correspondiente a la cúspide en la necesidad de crecimiento y desarrollo innato en el ser humano.

Según Maslow (1943) todos los seres humanos tendemos de manera natural a alcanzar la propia autorrealización, que se encuentra determinada por valores subjetivos. No obstante, Maslow se pregunta con respeto a esta teoría, si la necesidad por el crecimiento personal es algo innato y natural en el ser humano, por qué no todos llegan a desarrollarla.

Piramide de Maslow

Lo importante de la Teoría de la Motivación Humana, es que reconoce la importancia de la satisfacción de necesidades básicas en el ser humano, pues resulta evidente que una persona que percibe determinadas carencias en dichas necesidades difícilmente pueda escalar en la consecución de sus objetivos y metas personales.

Así pues, las necesidades cubiertas; de un techo, educación, alimentación, descanso apropiado, un ambiente contenedor que aporte afecto y del cual uno pueda sentirse parte, concurren en aspectos fundamentales para el desarrollo de una apropiada Salud Mental y son condición sine qua non de bienestar.

La otra cara de la moneda corresponde a la insatisfacción de las mismas, lo que podría dar lugar a diversas psicopatologías y enfermedades. No obstante, más allá de que hay unas generalidades que se cumplen en todos los seres humanos, cómo se satisfacen ciertas necesidades guarda una relación subjetiva, por eso hacemos siempre hincapié en la importancia de la subjetividad y en la individualidad de cada caso.

En esta oportunidad decidimos dedicarle un espacio al papel que cumple en esta sociedad el consumo de distintas drogas. El análisis sobre las adicciones y el consumo problemático comporta cierta complejidad, pues requiere de un enfoque multidimensional, en el que hay muchos factores a evaluar (psicológicos, biológicos, sociales, entre otros).

¿Dónde se genera esta necesidad de consumo, que muchas veces concurre en la implantación de una conducta adictiva, con todas las consecuencias negativas que supone en el devenir de cada persona?

¿Qué es lo que hace que se sostenga ese consumo a través del tiempo, siendo evidente en muchos casos el deterioro que el mismo genera? son algunas de las preguntas surgen.

Muchas veces, sobre la base de unas necesidades básicas insatisfechas aparece el consumo de drogas como un supuesto oasis en medio del desierto, como una manera de obtener una sensación gratificante, un medio que supuestamente otorgaría más seguridad a la persona, una falsa sensación de estabilidad.

Nada más alejado de eso, pues no sólo esta sensación de seguridad se limita específicamente a eso, ser una apariencia, sino que además socava aún más las bases para lograr desarrollar la motivación en el sujeto, la necesidad de autorrealización,  pues cuestiones como la supervivencia diaria o el desarrollo de vínculos afectivos o redes sociales contenedoras puede ver aún más afectado (cuando no se encuentra ya afectado de entrada).

De esta manera, las necesidades de alimentación o reparo pueden verse desplazadas en pos de continuar con el consumo de una sustancia, lo que se posicionará con el tiempo, como la preocupación fundamental del sujeto si hablamos desde el punto de vista de una adicción.

¿Y quién puede ocuparse de su crecimiento personal cuando no sabe qué va a comer a la noche? ¿O cuando su entera preocupación apunta a conseguir la sustancia que primeramente aparecía como salvadora y luego terminó apoderándose de la propia autonomía?

Estudios científicos han demostrado que la sensación de satisfacción de las necesidades básicas estaría relacionado con el consumo de sustancias psicoactivas. De esta manera, se ha hallado que una persona que no se siente satisfecha en cuanto a la necesidad de respeto, sentimiento de pertenencia, necesidad de afecto, etc. tendría más probabilidades de caer en el consumo de distintas sustancias.

Qué nos motiva a cada uno, qué es la autorrealización, hacia dónde apuntamos, son preguntas que sólo pueden ser respondidas de manera individual. No hay una regla general que especifique hacia dónde debemos apuntar.

Lo que sí está claro es que hay determinadas necesidades básicas en los seres humanos que deben ser cubiertas, y esto no depende enteramente de lo que uno haga o de cómo se predisponga, sino que responden directamente a políticas estatales que aseguren un bienestar en la población.

El problema del consumo se presenta en distintas clases sociales, el desarrollo del consumo es una cuestión multicausal, como hablamos anteriormente. Qué papel cumple el consumo en la vida de cada uno, cómo superar la relación de dependencia o la adicción a la sustancia es una cuestión que requiere de tratamiento interdisciplinario y esto remite directamente a su vez a la implementación de políticas de Salud Pública que aseguren un libre acceso a la población.

Muchas veces estas problemáticas se hacen evidentes cuando vemos sus consecuencias últimas. Esto supone que anteriormente no se haya hecho foco en tareas de prevención, tan importantes en nuestra sociedad, pues componen un factor de protección ante el consumo.

Ahora es más evidente que antes, la necesidad de protección es algo básico, el desamparo por parte de las distintas políticas públicas, muchas veces ineficientes y que carecen de apoyo económico por parte del Estado, sientan las bases para que se produzca la enfermedad. El malestar es inherente  a la cultura, parafraseando a Freud.

Referencias Bibliográficas:

  • Araguás García, L., Garcés Ramos, A., Fidel Garrido, D., Castillo Lasierra, A. (2015, 28 y 29 de mayo). Adicción al alcohol y su recuperación relacionada con la jerarquía de las necesidades según Maslow. [Sesión de Congreso]. XXXII Congreso Nacional de Enfermería en Salud Mental. Burgos, España.
  • Argentina, Ministerio de Salud de la Nación (2013) Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 Decreto Reglamentario 603/2013.
  • Freud, S.  (2006). El Malestar en la Cultura. En Sigmund Freud Obras Completas tomo XXI. Amorrortu Editores.
  • García-Aurrecoechea, R; Díaz-Guerrero, R; Medina-Mora, M.E. (2007).Déficit de satisfacción de necesidades en usuarios de drogas solicitantes de tratamiento Adicciones. Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías Palma de Mallorca, España, vol 19 (3), pp. 289-296. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=289122084008
  • Maslow, A. H. (1943). A theory of human motivation. Psychological Review, 50(4), 370–396. https://doi.org/10.1037/h0054346
  • SEDRONAR. Abordaje integral de los consumos problemáticos. Presidencia de la Nación.

Análisis Litoral agradece la colaboración de la Lic. en Psicología María Sol Pedron

#drogas #drogadiccion #consumo #drogaenargentina #efectosdeladroga #estupefacientes #insatifaccion #maslow

A %d blogueros les gusta esto: