De enseñar violín en Corrientes ahora investiga sorgos híbridos en Estados Unidos

La rutina de todos los días está a punto de iniciarse en el departamento sobre la calle Kearny, en Manhattan Kansas. Paula Demarco, terminará de acomodar sus últimos elementos en la mochila y recorrerá los 100 metros que la separan del Campus de la Kansas State University (KSU), donde se encuentra cursando una Maestría sobre los rasgos de los híbridos históricos del sorgo estadounidense.

Paula Demarco es ingeniera agrónoma recibida en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste. En diciembre de 2021 finalizará la maestría que inició en enero de 2020. Su estadía en la universidad estadounidense comenzó en abril de 2018-cuatro meses después de graduarse en la UNNE- invitada por el doctor Ignacio Ciampitti.

En esa oportunidad y en el marco de un intercambio, se desempeñó como Asistente de Laboratorio y realizó tareas de campo para el Grupo de Investigación encabezado por Ciampitti. Su desempeño fue tan destacado que la invitaron a cursar la Maestría que está a meses de terminar.

Recientemente obtuvo el premio “Gamma Sigma Delta”, Capítulo Kansas State University,  a la excelencia en investigación como estudiante de posgrado MS de 2021.

Gamma Sigma Delta es una sociedad honoraria internacional de agricultura dedicada a la excelencia en becas, investigación y servicio.

“Estoy bastante ansiosa, preparando la tesis, cursando materias, trabajo en laboratorio y en el campo, realmente fueron dos años intensos con la pandemia metida de lleno”, comenta la ingeniera Demarco.

“Mi investigación actual se centra en estudiar la ganancia de rendimiento y las características relacionadas de los genotipos históricos del sorgo en grano. El objetivo general, es caracterizar los genotipos del sorgo en función de sus cambios fisiológicos a lo largo de las últimas seis décadas de esfuerzos de mejoramiento”, detalla Demarco.

“Tenemos un set de 20 híbridos históricos de sorgo estadounidense desde el año 1960 hasta la actualidad. Testeamos en campo, para ver cómo fue la ganancia genética, la evolución del rendimiento a lo largo del tiempo y las características fisiológicas de las plantas, para verificar los cambios en el tiempo de esos genotipos”.

La ingeniera Demarco – con 29 años- está haciendo realidad uno de sus objetivos que se planteó antes de graduarse: “Buscar nuevas oportunidades para experimentar la agricultura en otras partes del mundo”.

Arte por Producción. En la página web del Equipo de Cultivo de la KSU, Demarco se describe en primera persona como “originaria de Corrientes”, aunque confiesa al Departamento de Comunicación del Rectorado de la UNNE que nació en Chajarí (Entre Ríos), pero que al poco tiempo toda su familia se radicó en la capital de Corrientes.

Sus estudios primarios los cursó en la Escuela “Domingo F. Sarmiento” y el secundario en el Instituto Superior de Música “Carmelo H. De Biasi”. Por entonces el amor por la música llenaba sus jornadas adolescentes y el violín era su instrumento preferido.

¿Cómo surgió el interés por las ciencias agrarias, cuando todo hacía suponer que el arte era el camino más cercano?.

“Se dio de una forma mucho más normal de lo que se puede suponer. Mis padres no tienen campo ni estaba vinculada a la actividad, lo que sí tenía era un profundo interés por la biología. Al terminar el colegio, la opción número uno fue Agronomía, porque relacionaba la producción, la biología y la fisiología de las plantas. Quería estar involucrada con esos temas, fundamentalmente porque sabía que nuestro país es un exportador de granos y allí había un campo laboral”.

Pero el arte no desapareció con la universidad, al contrario, fue una herramienta laboral. Los primeros años de la carrera se financiaron con la enseñanza de la música. “Quizás eso me retrasó un poco, pero lo disfruté mucho”.

En este tramo de su vida, el violín está guardado, pero la música clásica siempre encuentra un hueco por donde filtrarse y poder disfrutarla. Es la llave para desconectar cada tanto en su jornada de laboratorio y clases que tiene entre las 8 y 17 hs dentro del campus.

Trabajo de Campo y el asado. La ansiedad que la ingeniera Demarco confiesa tener a meses de cerrar esta etapa de estudios de posgrado, está contrarrestada por la confianza en sí misma y por la solidez de su formación en la Facultad de Ciencias Agrarias. “Estoy a la par en cuanto a conocimientos y prácticas de colegas de otras partes del mundo. Cada tanto charlamos con compañeros que estuvieron en Estados Unidos y coincidimos en que la preparación que recibimos en la facultad, nos facilita esta etapa de nuestros estudios”.

Lo que no puede Demarco es introducir ciertas prácticas tradicionales y culturales en el mundo académico estadounidense. Es muy común en los estudiantes de agronomía y veterinaria de la UNNE, que al finalizar una jornada de trabajo en el campo se cierre con un gran asado.  En torno al menú tradicional, se fortalecen lazos de amistad y camaradería.

“Los estadounidenses no pueden creer que hagamos semejante cierre de actividad, acá a lo sumo compartimos unas hamburguesas en un par de minutos. Saben de la calidad de nuestras carnes y los que la han probado, se muestran fascinados. Lógicamente, les cuesta asociar semejante despliegue culinario en un trabajo de campo con un menú que para ellos es de primer nivel”.

“De todas maneras, con un asado o unas hamburguesas, lo importante es compartir y aprender sus costumbres y que ellos aprendan de las nuestras”.

Futuro. Con respecto a sus planes una vez finalizada la maestría, la ingeniera Demarco se muestra expectante. “Estoy mirando el futuro, la opción de volver siempre están y volvería al país a desarrollarme y trabajar, pero tampoco cierro las puertas de una oportunidad laboral en Estados Unidos o en algún otro lugar”.

“Si bien solo estoy teniendo una experiencia universitaria en USA, no descarto la posibilidad de trabajar en la producción industrial agropecuaria, pero todavía no tengo aún nada concreto”.

El futuro siempre juega fuerte, sobre todo en aquellas personas abiertas a los desafíos. “Para mi era impensado hacer un Posgrado en Estados Unidos, sin embargo acá estoy. Estamos a un correo de tomar contacto con un profesor de cualquier lugar del mundo y transmitirle nuestras inquietudes. Somos nosotros mismos los que nos ponemos límites, las puertas se abren si uno busca lo que realmente quiere hacer”.

Y hoy ¿qué querría hacer ingeniera?.

“Terminar la maestría, volver a Corrientes, estar con mi familia, mis amigos, visitar mi facultad, mis profesores….todo lo que no pude hacer porque la pandemia no me lo permitió en el 2020”.