CUANDO LA REALIDAD MATA LA ILUSION.

Después del contundente triunfo de ayer en las elecciones legislativas por los sectores de la oposición al gobierno, llamo mucho la atención dos o tres cuestiones que se deberían tener en cuenta.

No hubo saludo a los vencedores, en todo caso un reconocimiento sin nombres propios, como si no se los conociera a los triunfadores, lo que trae a la memoria el recuerdo del traspaso del mando en el 2015, cuando Cristina se negó a entregar el traspaso al presidente electo. Otra de las cosas que llama mucho la atención es la curiosa “lectura” por parte del oficialismo con respecto a la expresión de las urnas.

Se la puede resumir más o menos así, de acuerdo a declaraciones escuchadas de los máximos exponentes del oficialismo. “ganamos aun perdiendo” y “ la oposición perdió aun ganando”, dando explicaciones muy mezquinas al respecto de la escasa recuperación del cono urbano, aun perdiendo y el triunfo, ajustado, en provincias como Tucumán y Formosa, que le servirá para oxigenar al ministro del gabinete Manzur o al gobernador “vitalicio” Gildo Insfran.

El gobernador Bordet dijo que no había que dramatizar la elección legislativa, minimizando una situación que se plantea a partir del mensaje contundente de la gente y que seguramente generara cuestionamientos para quienes califican “los mariscales” de la derrota a quienes, según ellos, no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Lecturas de una elección que plantea un escenario distinto al que tuvieron que enfrentar los máximos exponentes del oficialismo y que hoy los encuentra con dos grandes frentes a enfrentar: El externo o general y el propio frente interno, que sin dudas los cuestionara severamente.

Muchos de los actuales dirigentes y/o gobernantes, como así también los propios candidatos quedan de cara al 2023 de forma muy distinta. Mientras en la fuerza ganadora de estas legislativas, indudablemente quedan mucho mejor parados, no solo por haber ganado en casi todos los distritos electorales, sino también porque han realizado el llamado “trasvasa miento generacional”, que contrariamente al oficialismo con sus gastados candidatos, estos hacen aparecer “caras nuevas” que hacen crecer las expectativas de cambio a la sociedad. Todas son expectativas de cambio de una sociedad que las necesita imperiosamente, pero como siempre plantea la duda al respecto si serán capaces de aportar a ese cambio que expresaron las urnas ayer tarde, o por el contrario se producirá lo que ya otras veces se produjo, haciendo un simple “cambio de figuritas”, postergando una vez más las expectativas planteadas por el voto y postergando una vez más a una sociedad que cada vez cree menos en el sistema democrático que los argentinos elegimos para vivir. El tiempo tiene la palabra.

J.J CORNU