CAUSA LOS CHARRÚAS El “silogismo del diablo” múltiples argumentos en el quinto día.

El quinto capítulo del debate oral y público en la Causa Los Charrúas duró más de dos horas y en ese lapso pasó de todo, aunque nada se avanzó en el camino hacia la instancia final, es decir, hacia la sentencia que deberán plasmar los tres jueces del tribunal de juicio, los doctores Mariano Caprarulo, Silvina Gallo y Eduardo Degano.

Un verdadero combate argumental se libró, centrado en los 79 archivos de audio surgidos de la intervención de las líneas telefónicas, que el Fiscal José Arias -acompañado de sus pares Daniela Montangie y Fabio Zabaleta- pidió fueran escuchados durante la audiencia. La reacción fue inmediata y encendida: Julio Larrocca y su codefensor Jorge Romero, lo mismo que Enrique Bacigaluppe en representación de Ramón Segovia, se opusieron tajantemente a que esa prueba fuera tenida por válida. En cambio, Rafael Briceño, defensor de Alexandre Doubña, avaló las escuchas sin titubeos, en abierta coincidencia con la postura del Ministerio Público Fiscal.

Los argumentos explícitos de unos y otros se centraron en cuestiones de procedimiento y en la protección de garantías constitucionales. Nunca se dijo en la audiencia -ni tampoco se dirá- lo que se puede intuir detrás de esta fractura expuesta entre los defensores: el contenido de esas escuchas preocupa sobremanera a Larrocca y Segovia, porque complicarían su situación, mientras que, por el contrario, Doubña saldría beneficiado. Ese cálculo de conveniencias sería lo que subyace a la encarnizada pelea jurídica de este viernes en los tribunales de Concordia.

La causa está caratulada “LARROCCA, JULIO CESAR; DOUBÑA, ALEXANDRE EMMANUEL y SEGOVIA, RAMON JOSE S/ FALSEDAD IDEOLOGICA (Y PECULADO EN CONCURSO IDEAL)”. La investigación se centra en la presunta falsificación de certificaciones de obra que permitieron liberar fondos, a lo que se habrían sumado otras ilegalidades, como falsificarle firma y sello a un empresario para hacerlo aparecer como oferente del cotejo de precios. Las maniobras habrían tenido lugar durante la gestión como intendente de Rubén Chaparro, quien también estuvo imputado, pero admitió su culpabilidad, firmó un juicio abreviado y, por lo tanto, no forma parte del actual debate oral y público.

Fiscalía asegura que las escuchas, aceptadas como pruebas en la remisión a juicio, fueron legalmente obtenidas, con expresa autorización del entonces juez de garantías Darío Perroud, y tuvieron como propósito precisar qué rol cumplió cada uno de los imputados en la presunta maniobra delictiva.

Romero y su defendido Larrocca dedicaron todas sus energías para demostrar lo contrario, el supuesto origen viciado de esas escuchas. Tanto empeño puesto en ese objetivo es un claro indicio acerca de cuán relevante serían esos audios para el resultado final de la causa.

La batalla para voltear las escuchas alcanzó su clímax sobre el final de la audiencia, cuando volvió a hacer uso de la palabra Julio Larrocca, con el claro propósito de victimizarse, e incluso se permitió deslizar una crítica al Colegio de la Abogacía: “Acá, ni la Fiscalía ni el Colegio de Abogados han tenido mínimamente en cuenta que, aparte de ser un ciudadano como cualquiera, soy un auxiliar de la Justicia, que se le debe el mismo respeto que a los magistrados. A mí se me ha tratado como un delincuente desde hace 6 años”, dijo.

Romero, “el fruto del árbol envenenado” y la demonización de Arias

Jorge Romero apeló a la “exclusión probatoria” o, dicho en términos metafóricos, a la “teoría del fruto del árbol envenenado” para reclamar la nulidad de las escuchas. Sostuvo que la autorización de esas escuchas por parte del juez de garantías se fundó en chats de Facebook y WhatsApp obtenidos por Fiscalía de manera ilegal. Por ende, explicó, no puede valer como prueba lo que se obtuvo por un camino contrario a la ley. El árbol envenenado serían esos chats, y su fruto, ergo también envenenado, serían las escuchas.

El defensor de Larrocca cargó contra Arias atribuyéndole haberse extralimitado “de manera grosera” y apartado del objeto de las escuchas. Con extensas y cansadoras citas a la Corte Suprema y a Chiara Díaz, insistió en que no se puede usar pruebas obtenidas mediante la violación de garantías constitucionales e incluso cuestionó que el pedido de esas escuchas haya sido “sin control de partes”, planteo este último que más adelante otro defensor, Rafael Briceño, poco menos que tildó de ridículo.

Romero llegó incluso a criticar que no se hayan “peritado las voces” de las escuchas, y luego disparó una frase sorprendente, con la que demonizó abiertamente al fiscal; es decir, incurrió en la misma conducta que le atribuye a Arias respecto de Larrocca: “Esta defensa -dijo Romero- ve el diablo en todas partes a esta altura”. En esos términos se refirió al Fiscal José Arias, a quien acusó de haber violentado intencionalmente la intimidad de la cónyuge de Larrocca, ya que, entre las escuchas ofrecidas como pruebas, hay conversaciones telefónicas entre ella y el imputado.

Bacigaluppe: “Se engañó al juez de garantías”

Enrique Oscar Bacigaluppe, en representación del imputado José Segovia, pidió también la nulidad de los audios telefónicos, con argumentos similares a los de Romero, pero expuestos en forma más directa, sin rebusques. “Se engañó al juez de garantías”, llegó a decir, insistiendo con que los chats de Facebook y WhatsApp que sirvieron de argumento para pedir la autorización de las escuchas fueron obtenidos de manera ilegal. “Es tan evidente la mala fe que es imposible admitir las escuchas”, se lo escuchó decir.

Bacigaluppe fue aún más lejos al apartarse del caso en debate y pronunciarse sobre el sistema acusatorio en su conjunto. “Es un sistema hermoso, pero se ha desvirtuado totalmente. No hay igual de trato para las partes. Estamos sometidos a ver los expedientes en un pasillo; 45 minutos para ver un legajo. Se ha degenerado un sistema hermoso”, insistió. Y, volviendo a la cuestión en debate, disparó que hubo “fraude procesal”, pero que no lo denunciará formalmente porque sería desestimado.

El tercero en exponer fue el doctor Rafel Briceño, en defensa de Alexandre Doubña. Con gran capacidad de síntesis, el conocido letrado marcó profundas diferencias con los otros dos defensores. “La evidencia se obtuvo de manera legítima con autorización judicial”, expresó. Y arremetió: “Pretender exigir el control de las defensas de una intervención telefónica parece poco serio”.

Según Briceño, “no hubo alteración de los medios probatorios, no hubo manipulación, no se incumplió la orden judicial de manera que afecte la prueba”. O sea, las escuchas son pruebas válidas. Encima, les recordó a sus pares que esos archivos de audio fueron aceptados por el juez de garantías en la audiencia de remisión a juicio, sin que mediara en aquel momento un pedido expreso de nulidad.

José Arias habló a continuación. Aprovechó lo dicho por Briceño y agregó otras razones para validar las escuchas. Explicó que los chats de Facebook y WhatsApp fueron aportados por el imputado Alexandre Doubña en su propia defensa. “Doubña es el titular de su derecho a la intimidad y él tenía derecho a ofrecer esa prueba”, agregó, y aclaró que no fue necesaria una pericia sino sólo una constatación básica sobre la veracidad de esos chats.

Arias también cuestionó el pedido de nulidad de las escuchas por extemporáneo. Explicó que la oportunidad procesal para pedir la exclusión fue en otra etapa. Las defensas, dijo, no plantearon esto en su momento y consintieron el ingreso de la prueba. La mera mención que se hizo en la apertura de juicio no tuvo, según el fiscal, el carácter formal de un pedido de nulidad.

Larrocca y el “silogismo del diablo”

Luego de Arias, pidió hablar Julio Larrocca, en defensa de sí mismo. Lo hizo con vehemencia. Volvió a culpar al fiscal por “irregularidades varias”. Dijo que se tergiversaron los hechos e insistió con que se lo ha demonizado.

“Yo dije al comienzo de mi alegato una palabra: demonización. Y la sigo sosteniendo. Se tergiversan los hechos, se los pretende transmitir de una manera diferente a lo que son, se los saca de contexto. Entonces, claro, si sacamos de contexto tenemos distintos compartimentos estancos que no tienen nada que ver unos con otros”, comenzó explicando Larrocca.

Alzando cada vez más la voz, reconstruyó lo que, a su criterio, ha sido una demonización de su persona, en un ejercicio argumental que intentó conmover a los jueces para que resuelvan quitar del plexo probatorio las escuchas que tanto le preocupan:

“Acá la realidad es que esta causa comenzó en 2017 y al mes de agosto de 2018 el doctor Julio César Larrocca, exasesor legal del municipio de Los Charrúas, no tenía ninguna intervención. Entonces, esta demonización deviene de otra causa, cuya audiencia en Casación se realizó esta semana. Deviene de otra causa con la intervención del mismo fiscal. Entonces, en 17, 16 meses, Julio Larrocca no aparecía en la causa, pero no aparecía por una sencilla razón, porque no tiene por qué aparecer, porque como se sostuvo en este debate el abogado asesor legal no tiene absolutamente nada que ver en ninguna certificación. Cada uno tenemos que hacernos cargo de nuestros actos. Entonces, a partir de una premisa falsa, silogismo puro, el Ministerio Público Fiscal llega a la conclusión falsa: el demonio estaba en Puerto Yeruá, el demonio está en Los Charrúas, por lo tanto el demonio tiene que ver. Venga a indagatoria. Luego, ¿qué es lo que hace? Todo lo que se explicó acá, en cuanto a la incorporación de esa no prueba, a mi criterio, que da lugar a las escuchas que son nulas de nulidad absoluta. Pero, ¿qué es lo que hace? Seguir demonizando. Entonces pasa a los medios… porque si nosotros no tuvimos intervención en las escuchas, ¿quién dio las escuchas a los medios?… Y algunas, no todas, para seguir demonizando. Es decir, acá se ha violado sistemáticamente, señores jueces, el debido proceso y en flagrancia irregularidad a las garantías constitucionales. Acá, ni la Fiscalía ni el Colegio de Abogados han tenido mínimamente en cuenta que, aparte de ser un ciudadano como cualquiera, soy un auxiliar de la Justicia, que se le debe el mismo respeto que a los magistrados. A mí se me ha tratado como un delincuente desde hace 6 años. Entonces, ¿cómo puedo permitir yo como abogado y codefensor mío en ejercicio de la matrícula, que se incorpore a la consideración del tribunal pruebas ilegales, inducidas, subjetivas, solamente con el único y claro objetivo de demonizar”.

Yo estoy en contra de la corrupción señor Fiscal, al igual que usted. Nunca he sido funcionario público. Siempre he ejercido la profesión. Me he expuesto a la consideración de la Justicia las veces que me lo requirieron. Creo que no hay derecho para haberme pedido tres prisiones preventivas. Soy una persona semi pública. Hace 62 años que vivo en Concordia y transito por todas las calles. Entonces no puedo permitir que se pretenda introducir una prueba ilegal para consideración, para que mañana salga en la tapa de algunos medios todas las escuchas y entonces lo seguimos demonizando. Me someto como imputado y como abogado a la consideración del tribunal, pero entiendo que esto, para mayor abundamiento de la resolución que en su momento debe tomar el tribunal, se tenga en consideración”.

Finalmente, tras una breve deliberación del tribunal en voz baja, su presidente, el Doctor Mariano Caprarulo, anunció que la próxima audiencia será el 10 de agosto, oportunidad en que los magistrados se expedirán respecto del planteo de nulidad de las escuchas. Final abierto.

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