Para Feiler el gobierno argentino, como la mayoría, enfrentará un futuro económico ruinoso, agravado por el problema de la deuda, por lo que apostar por centrar el debate público en los resultados sanitarios no parece una mala opción. Aunque eso implique que no se pueda dejar atrás la cuarentena.

En línea con el comunicado de la Embajada de Suecia en Argentina, Feiler destaca que el enfoque elegido en su país no se basa tanto en consideraciones económicas sino en una tradición política liberal que aparece reflejada en las decisiones de las autoridades sanitarias. También duda de que el ejemplo elegido por Fernández haya sido el más útil para sus objetivos, teniendo en cuenta esa histórica envidia de los ciudadanos argentinos por cómo viven los suecos. Y cita reacciones en las redes sociales, donde muchos argentinos escribieron “¡Por favor, quiero ser como Suecia, dónde hay que anotarse!”

En una publicación anterior, el mismo Feiler había destacado que en Argentina casi no existía el debate que divide a la propia Suecia, México o Brasil sobre cómo se debe enfrentar al coronavirus. Lo que había llevado a las nubes los índices de aprobación de Alberto Fernández.

“La crisis por el coronavirus puede ser la más profunda de nuestro tiempo, pero también ofrece nuevas oportunidades para los jefes de estado de todo el mundo. En Argentina, el presidente Fernández ha fortalecido su liderazgo y espera construir un nuevo modelo social sobre las ruinas de la crisis económica”, escribió el 13 de abril.

En esa nota explicaba que el Frente de Todos había obtenido una amplia victoria electoral, pero que subsistía un 40 por ciento de la población muy refractaria a todo lo que tuviese que ver con el peronismo. Sin embargo, adoptar políticas tempranas de aislamiento ante el coronavirus le había permitido a Fernández romper esa “grieta” y proponer “una nueva epopeya” basada en el renovado papel del estado, la defensa del mercado interno y la redistribución del ingreso, en línea con la revalorización que estas posiciones adquirieron en todo el mundo a partir de la eclosión de la pandemia.

Después de asegurar que “la recesión económica está con toda seguridad a la vuelta de la esquina”, Feiler concluye que el presidente podrá presentar esas dificultades como “el precio que el país tuvo que pagar para salvar vidas. Un sacrificio nacional que para la oposición será muy difícil cuestionar”.