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Trump y su desembarco sudamericano: De Punta del Este a la 9 de Julio

La finalización de las obras de la Torre Trump de Punta del Este está prevista para finales de 2018, pero ya está adjudicada en un 60%, con 7 de cada 10 compradores llegados desde Argentina. “El cambio de gobierno llevó a decidirnos a aterrizar en Buenos Aires. La apertura del mercado financiero seducirá a empresas internacionales que se preguntarán cuál es el edificio icónico de la ciudad. La marca Trump debe estar asociada a un mercado libre, más allá del signo político”, dicen desde la desarrolladora. El proyecto se dibujó en febrero, dos meses después de la asunción de Macri, y la idea es que el gobierno de la Ciudad lo apruebe antes de fin de año. Se llamará “Trump Office Buenos Aires, un edificio premium de oficinas”.

 

Tras dejar su marca en Uruguay, Donald Trump arriba a Buenos Aires. El desarrollador inmobiliario YY Development Group, de capitales 100% argentinos, convenció al republicano de invertir en Punta del Este, y desde allí darán el salto a Buenos Aires.

Aquí, levantarán un edificio Trump Office, ubicado a metros del obelisco. El proyecto está terminado y sólo espera la aprobación oficial.

“Eric Trump ya conocía Punta del Este y los dueños de la desarrolladora tienen una afinidad con la familia Trump”, dice Juan José Cugliandolo, director general de YY Development Group.

Punta del Este está acostumbrada a grandes emprendimientos inmobiliarios, pero los constructores de la Trump Tower aseguran que una vez finalizada la obra no habrá nada parecido en todo Sudamérica. Allí, el edificio contará con 51.000 metros cuadrados de hormigón, de los cuales 32.000 serán para la venta. Cada una de las 20 plantas tendrá 7 unidades de entre 100 metros y 300 metros cuadrados a un valor promedio de 5.500 dólares por metro. Para alguno de los dos penthouse habrá que desembolsar 8 millones de dólares. A cambio, los residentes recibirán grandes dosis del estilo Trump: 10.000 metros de amenities repartidos en cuatro subsuelos, helipuerto, cancha de tenis cubierta, dos piscinas, aire acondicionado central, restaurantes, salones de todo tipo y una construcción de primera calidad, todo inspirado bajo el lema ultra exclusive residences que identifica a los productos de Trump Corporation.

La torre está adjudicada en un 60%, con siete de cada 10 compradores llegados desde Argentina. El resto se reparte entre unos pocos uruguayos y muchos europeos y estadounidenses atraídos por los productos Trump.

Hasta ahora, la presencia de la marca Trump en América Latina se reducía a un edificio multiuso en Panamá (el Trump Ocean Club) y un hotel en Río de Janeiro.

“El cambio de gobierno llevó a decidirnos a aterrizar en Buenos Aires. La apertura del mercado financiero seducirá a empresas internacionales que se preguntarán cuál es el edificio icónico de la ciudad. La marca Trump debe estar asociada a un mercado libre, más allá del signo político”, dice Cuagliandolo.

El proyecto se dibujó en febrero, dos meses después de la asunción de Macri, y la idea es que el gobierno de la ciudad lo apruebe antes de fin de año. “Se llamará Trump Office Buenos Aires, un edificio premium de oficinas”, revela Cuagliandolo.

La construcción tendrá 35 pisos con plantas de oficinas de hasta 800 metros y 4 subsuelos para servicios. “En Buenos Aires la marca Trump no existe y entendemos que hay una demanda que espera ser satisfecha. La idea es que pases por esa esquina y veas algo único”, explica Cuagliandolo. Los valores de venta serán similares a los de la Trump Tower de Punta del Este, aunque en esta sólo habrá oficinas.

Trump desembarca en Buenos Aires.

Trump desembarca en Buenos Aires.

Según el diario ‘BAE’, la inversión para la torre en la avenida 9 de Julio será por unos 85 millones de dólares (25 millones serán destinados a la compra del terreno en el que se levantará la torre), y tendría unos 35 pisos más 4 subsuelos. El valor de pozo del metro cuadrado, estima la desarrolladora, es de 5.000 dólares.

Según calcula Cugliandolo, el mercado de alquiler de oficinas puede tener una renta anual de hasta 8%, y consideró que “hay mercado para esa satisfacer esa demanda”. De acuerdo al ejecutivo, el cambio de gobierno “alentó” la decisión de Trump (la empresa es manejada principalmente por Eric, uno de los hijos de Donald) de poner un pie en Buenos Aires.

El modelo de negocios de Trump Organization es de bajísimo riesgo para esa marca, ya que sólo “invierte” con la cesión del nombre a una desarrolladora con la que firma un contrato, que le reportará ganancias a la firma neoyorquina a medida que avancen las obras y las ventas. Sin embargo, según explicaron desde YY, desde Trump Organization envían una suerte de “pliego de condiciones sobre los estándares de construcción, calidad de los materiales de la obra y hasta de decoración”. Además, Trump sólo cede la licencia para la utilización del nombre si la desarrolladora socia tiene cubierta la financiación total del proyecto.

En el caso de la Torre Trump de Punta del Este, la finalización de las obras está previsto para finales de 2018. Allí, la desarrolladora ofrecerá un plan de pagos a diez años del 50% del valor de la propiedad luego de entregado el departamento, ante la dificultad de que los bancos uruguayos no otorgan créditos a ciudadanos extranjeros.

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