r_1530716999Concordia Portada 

El jugador Rodrigo Mora saca un dorado sobrenatural en Concordia

Pensar que hace poco más de un año casi lo habían retirado. Decían que no iba a jugar más, que tal vez no volvería a caminar. Incluso algún atrevido sugirió que tenía una enfermedad terminal…

Hoy Rodrigo Mora está feliz, sentado en una lancha, con la caña en una mano, el mate en la otra y su novia haciéndole compañía en uno de los lugares que más disfruta: el río y todo lo que lo rodea.

El cálido sol invernal le da en la cara y el delantero de River muestra su sonrisa mientras disfruta del día y del hobbie que lo apasiona. “Lo peor ya pasó, aprendí a disfrutar cada cosa de otra manera, sin pensar en lo que viene”, dice.

Por eso no le importó andar con prisas por Buenos Aires durante el día y luego manejar, de noche, casi cuatro horas hasta ConcordiaEl uruguayo ama la pesca y sabe que tiene pocas oportunidades para disfrutarla. Entre las obligaciones como profesional, las vacaciones personales y la cantidad de visitas a parientes y amigos en el país vecino no le queda mucho tiempo, sólo apenas algunas horas para hacerse una escapada hasta el Río Uruguay. “Pescar es mi terapia. Durante el año son muchos partidos, viajes, concentraciones y presiones… por eso, cuando puedo, uso uno o dos días para venirme al río, a encontrarme conmigo mismoa estar en paz, escuchar el ruido del agua, el canto de los pájaros y, de paso, sentir la adrenalina de sacar un lindo pescado”, cuenta, a la vera del Salto Grande, a 18 kilómetros de Concordia.

Por tal motivo no dudó en aceptar la invitación de Héctor Bradanini, uno de los mejores guías de pesca del país, quien le puso a disposición sus lanchas y el equipamiento Shimano, para que el futbolista demuestre sus dotes de pescador. “Tiene idea, sabe y le gusta mucho. No necesitás más que eso para disfrutar como lo hizo”, contó Bradanini. “Es mi primera vez en Concordia. Bruno Urribarri, que es de acá y fue compañero en River, me invitó varias veces, por eso quería venir… me gustó mucho el lugar y la pesca”, explicó el goleador, quien llegó con su novia Agostina para disfrutar de un día en el río.

Bradanini lo acompañó a los lugares donde más oportunidades de pesca había. Por el frío del agua no hubo tanto pique, pero el uruguayo demostró su nivel al sacar varios dorados, incluido uno de 13 kilos. “Fue el más grande que saqué en mi vidaFue increíble porque le tiré la línea y picó. Me di cuenta que era grande y cuando empezó a saltar, a luchar, fue una adrenalina muy linda, sobre todo con una caña así, tan finita pero que a la vez, por ser de carbono, se banca pescados de 25 kilos… fue una sensación muy linda, única, adictiva te diría”…, admitió el delantero.

Mora contó que, cuando era chico, fue su padrino el que despertó la pasión por la pesca, en Rivera, su ciudad natal. “Me llevaba los fines de semana y yo, al principio, era de tirar la línea y ponerme a bañar en el arroyo, espantando los pescados (se ríe). Pero él me decía vení, para pescar tenés que sentarte acá y tener paciencia. Así fui aprendiendo a convivir con la paz del arroyo, lo que genera, y cuando comencé con el fútbol profesional, a los 17años, lo adopté como mi hobbie. Ahora, cuando puedo, se lo devuelvo a mi padrino, trayéndolo a pescar conmigo”, explicó.

Para Mora la pesca es mucho más que sacar un pescado. “A veces estás sentado durante cinco horas y pescás uno solo… acá el tema pasa por disfrutar del ámbito, de todo lo que rodea a la disciplina. A mí me hace muy bien, lo hago con amor, como disfruto cada día con el fútbol”, relató.

El delantero también se animó a compararlo con su profesión. “La verdad que es lo opuesto. Hoy, en el mundo del fútbol, sobre todo en Riverse vive las 24 horas con presión, adrenalina, con sentimientos muy lindos si ganás y no tan lindos si perdés. Por eso venir acá es desconectarte, salir un rato de ese mundo. Sirve para recargar las pilas”, comentó antes de sumarse a la pretemporada con el Millonario.

Mora ya se iba, feliz, cuando otro de los pescadores se dio cuenta de quién era y le hizo una pregunta que le arrancó otra sonrisa y una respuesta original.

– ¿Es mejor como futbolista o como pescador?

-Hoy, la primera que le pegué al arco hice un golazo. Después me quedé un poquito. Pero en todo momento lo disfruté- dijo entre risas.

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