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El chamamé llega al Guido Miranda de la mano de Chingoli Bofill

Nació con la música en las venas pero no se quedó con eso sino que por el contrario, le incorporó una parte fundamental que es el estudio.
Hoy, después de cuatro años de andar recorriendo los más reconocidos escenarios de la zona, Fernando “Chingoli” Bofill lanza su primer material y lo hace con el convencimiento de quien lleva el arte en el alma.
Después de presentarlo en el Vera en septiembre pasado, ahora llega al complejo Cultural Guido Miranda. La presentación será este sábado desde las 21. De esta manera, el joven artista sella así su independencia musical dado que hasta el momento, generalmente, se lo asociaba a su padre, Mario Bofill pese a que desde hace poco menos de dos años ya comenzó a andar con proyecto propio.
El debut discográfico de Fernando “Chingoli” Bofill no podía llamarse de otra manera. “Primeros pasos”. Con este disco subirá por primera vez al coliseo mayor de los correntinos como solista y; en esta oportunidad, será él quien invite a su padre a acompañarlo en el espectáculo. “Llegó el momento de que la situación se revierta. Ahora lo invito yo”, dijo con la sonrisa y picardía que caracteriza al joven músico; un atributo más que heredó de uno de los juglares más importante que nos regaló la tierra del taragüí.
Después de haber estado varios años recorriendo escenarios de la mano del gran Mario Bofill; “Chingoli” comenzó a dar sus primeros pasos con una agrupación propia y la presentación de su primer material será el inicio formal de una carrera que está creciendo con firmeza. No es sólo herencia, también es estudio y dedicación pues, como él mismo recuerda, comenzó a estudiar cuando era muy pequeño.
“Todo esto se fue dando por haberme criado en un ambiente chamamecero y yo también quise tocar. Mis primeros maestros fueron Avelino Flores y Bruno Mendoza, mi papá me prestaba un teclado y yo iba a la capilla San Pablo, ahí está la fundación donde fui aprendiendo”, recuerda Fernando con algo de nostalgia y mucho orgullo de haber escuchado no sólo a su instinto musiquero sino también a los grandes maestros del chamamé.
Después de un tiempo dejó el teclado y a los 16 años volvió a estudiar pero esta vez con el acordeón entre las manos. “El que me enseñó fue Raúl Alonso; y ahora, después de tantos años, creo que soy un alumno de todos los artistas de este género musical y tengo la oportunidad de seguir creciendo al lado de un gran músico como es mi padre”, relata.
Sin perder la humildad, Chingoli remarca que escucha a los referentes musicales del género como Tarragó Ros, Ofelia Leiva, Teresa Parodi y, por supuesto, a su padre. “Los escucho y los cruzo en los camarines de los festivales, son artistas que ya tienen su sello en el chamamé y yo todavía no tengo ni la primera letra pero por algún lado se empieza y acá estoy, voy a presentar mi primer disco y creo que este será mi primer sello, mi primer aporte a este género que no sólo me conmueve lo hizo desde siempre-; sino que defiendo con todas mis fibras”, dice sin perder la sonrisa.
“En este disco hay un solo invitado, yo soy una creación de él y en el disco hay creaciones de él”, comenta para explicar que Mario Bofill es quien lo acompañará también en el Guido Miranda y lo hará con un espectáculo donde presentará nuevas canciones y también las grabadas con su hijo. Por ello el espectáculo tendrá dos momentos.

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