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Crimen del soldado en Chajarí: piden la captura de otro soldado

Buscan a Brian Escobar, de 18 años y también voluntario del Regimiento N°7, como la víctima. También a su padre, por encubrimiento. Su madre ya está detenida.

El misterioso crimen del soldado voluntario, ocurrido en Chajarí,  semanas atrás, tiene un principal sospechoso. Se trata de otro joven soldado y la Justicia pidió no sólo su captura, también la de su padre, de quien se sospecha que lo está encubriendo.

El juez de Garantías Eduardo Degano firmó el viernes pasado la imputación y orden de captura para Brian Joel Escobar, de 18 años, también soldado voluntario del Regimiento de Caballería de Tanques N° 7, como la víctima, y para su padre, Antonio Escobar (59).

Víctima. El soldado Fabricio Bermani iba a ser papá en cuatro meses.

La orden de detención “inmediata” tiene que ver con que los investigadores los sindican como responsables del homicidio (y “hurto calamitoso”, según dice la imputación) de Fabricio Bermani (22) durante la madrugada del 19 de junio, en los alrededores del Regimiento N° 7 de Chajarí.

El fiscal del caso, Maximiliano Larocca Rees, apunta contra Brian Escobar y cree que sus padres fueron cómplices por encubrimiendo. La madre del sospechoso, de hecho, está detenida. Y su padre también está involucrado en un homicidio ocurrido en 2013.

Bermani fue asesinado cuando cumplía con una guardia, pero el crimen se consumó fuera del predio militar. La víctima fue obligada a acostarse en el suelo boca abajo, con los brazos extendidos hacia adelante. Allí nomás, a una distancia de un metro, lo ejecutaron con un disparo en la nuca. La bala quedó incrustada en el cráneo, según lo determinaron las pericias realizadas en el cuerpo del joven voluntario.

Bermani tenía un FAL cuando murió, y los autores del crimen se lo llevaron. Ese fusil “se usa habitualmente para asaltos de piratería del asfalto o robos a blindados”, señaló el fiscal, para quien los autores conocían bien a la víctima y tenían datos claros de sus movimientos. Eso explicaría también por qué Bermani no hizo sonar el silbato de alerta ante la presencia de estas personas en la noche fatal.

Los testimonios aportados a la causa también son clave. Cuatro personas ubicaron un Chevrolet Corsa gris de vidrios polarizados en el lugar del hecho la noche del crimen, que coincidiría con el vehículo que usa la madre de Escobar, aunque fue peritado y no arrojó resultados positivos. También, la mención que había hecho el sospechoso un mes atrás sobre la compra de un arma .380, similar a la utilizada para matar a Bermani.

Se cree que Bermani pudo haberse enterado de negocios o actividades ilícitas que ocurrirían dentro del Regimiento, como venta de drogas, y que ello le costó la vida. “El que cometió el hecho conocía perfectamente todos los movimientos del regimiento”, manifestó el fiscal Larocca Rees. Y añadió: “El caso está bastante encaminado. Fue un crimen alevoso, una ejecución”. Ahora sólo falta atrapar a los presuntos autores.

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