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¿Cómo los cambios de estaciones están asociados a su salud?

La caída está aquí y con él devuelve los días más secos y más fríos del año, acompañados de brotes de gripe, resfriados, paro respiratorio y otras molestias. Pero ¿por qué los cambios del tiempo influyen en nuestra salud? El biometeorología explica!

La biometeorología es una de las diversas áreas de investigación de la Meteorología. Es responsable del estudio de la influencia del tiempo y del clima en el organismo de los seres vivos en general. La Biometeorología Humana está enfocada en estudiar la influencia de las variaciones atmosféricas sobre el hombre. Estas variaciones pueden estar asociadas a cambios de temperatura, humedad, contaminación del aire, características físicas y biológicas, entre otros factores.

La entrada de otoño está marcada por grandes variaciones en la temperatura y humedad. En un solo día podemos sentir muy frío en la mañana y en el calor de la tarde, o se enfrentan a una gran amplitud térmica diaria . Todo ese cambio en un corto período de tiempo perjudica nuestro sistema inmunológico y nos deja vulnerables a la acción de virus, como los de gripe y resfriados.


El tiempo seco y la contaminación atmosférica agravan las enfermedades respiratorias.

En gran parte de Argentina otoño y el invierno se caracterizan por el predominio de los días fríos y secos. Estos factores agravan la aparición de enfermedades respiratorias como crisis de asma, bronquitis, neumonía, sinusitis, rinitis y bronquiolitis. En muchas provincias , cerca del 60% de las hospitalizaciones anuales por enfermedades respiratorias se concentran entre los meses de marzo y agosto, meses de otoño e invierno.

Los estudios biometeorológicos también muestran que durante el invierno, debido a las bajas temperaturas, las enfermedades cardiovasculares se agravan. Esto ocurre, pues, la temperatura baja provoca una contracción de los vasos sanguíneos, lo que causa una elevación de la presión arterial y una sobrecarga del sistema circulatorio y del corazón. Lo que acaba aumentando el riesgo de infartos y accidente cerebrovascular (accidente cerebrovascular).

La baja humedad del aire, por debajo del 30%, también genera otras molestias. La falta de agua causa una deshidratación de las células del cuerpo que, a su vez, está asociada a males como: narinas y ojos resecados, jaquecas y dolores de cabeza, cansancio, tos, acumulación de secreción, obstrucción nasal e indisposición física.

¿Cómo prevenir?

¡El cambio de estación es inevitable! De esta forma, para sacar el máximo provecho y pasar por el otoño e invierno con disposición y salud, algunos cuidados pueden ser tomados:

¡Se hidrate! Beber al menos 2 litros de agua al día mantiene todas las células de su cuerpo hidratadas, lo que evitará resecamientos.

Evitar el interior . En los días fríos es común que las personas se aglomeren en ambientes cerrados. Esto acaba favoreciendo la diseminación de virus, principalmente los de la gripe.

Lave la nariz y los ojos con suero fisiológico. Esto ayuda a desobstruir las vías respiratorias y mantener la mucosa nasal y los ojos hidratados.


Incluso en el invierno, es importante mantener la práctica de ejercicios físicos. Pero, con cuidado!

Tenga más contacto con la naturaleza. Diversos estudios muestran que las áreas verdes minimizan los efectos del contraste térmico, además de mantener siempre un nivel de humedad ideal, creando el ambiente perfecto para el confort humano.

¡Si ejercita! Mantener las actividades físicas durante los días fríos garantizan un sistema inmunológico más fuerte. Sin embargo, es importante evitar los horarios en que la humedad es más baja, como durante la tarde.

¡Disfrute el tiempo seco y quítese la ropa del armario! El tiempo seco no es tan mal, así que puede ayudarnos a combatir los hongos y ácaros que causan alergias. Por lo tanto, aproveche para abrir los armarios y deje que la ropa guardada tome un sol.

Consulte a un médico. Si usted toma todas estas precauciones usted todavía está sintiendo algún síntoma, no deje de buscar a un especialista, pues el cuadro puede agravarse.

Otras estaciones del año

A pesar de la caída y el invierno son las estaciones más preocupantes en relación con la salud, las estaciones más cálidas también plantean riesgos. En la primavera, por ejemplo, la polinización y floración típicas de la estación perjudican a aquellos que poseen enfermedades respiratorias y alergias.

Durante los de primavera y verano aumenta la radiación ultravioleta, y con él también aumenta el riesgo de enfermedades de la piel. Además de la radiación, los valores de humedad del aire también aumentan, creando condiciones favorables a la proliferación de hongos y ácaros.

En los días calurosos de verano es común la ocurrencia de insolación y deshidratación. Además, las temperaturas altas, al contrario de lo que ocurre en los días fríos, causan una dilatación de los vasos sanguíneos, lo que lleva a una caída de la presión arterial.

En general, la temperatura caliente y la acumulación de agua generada por las lluvias de verano terminan creando las condiciones perfectas para la propagación de la gran villano brasileña de los últimos años, Aedes aegypti , responsable de la transmisión del dengue, el chikungunya y Zika.

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