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Comer demasiada proteína a partir de los 50 puede acortar la vida

Atún a la plancha, ensalada de quinoa, pechuga de pollo vuelta y vuelta… Desde hace unos años, la proteína es la estrella absoluta de las dietas y, por el contrario, los hidratos de carbono, algo parecido al maligno. El 90% de las dietas actuales apuestan por restringir al máximo la ingesta de arroces, pastas y pan y favorecer carnes y pescados a la plancha y proteínas de origen vegetal. Ahora, los expertos acaban de dar la voz de alarma. Para las personas de mediana edad, adoptar dietas que tengan la proteína como base no solo no ayuda a perder peso y cuidarse, sino que puede acortar la vida.

Diversos estudios publicados señalan que, en experimentos realizados con animales, desde ratones  a orangutanes, se ha podido comprobar cómo una dieta alta en proteínas puede conducir a una esperanza de vida menor en comparación con una rica en hidratos de carbono. Aún falta por desarrollar estos mismos estudios en humanos, pero todo apunta a que seguir una dieta en la que se consuma, sobre todo proteína, tiene un efecto negativo en la longevidad. Y esto sucede, sobre todo, en personas entre 50 y 65 años.

Un ejemplo de todo esto es la comunidad con más centenarios del mundo, situada en la isla Okinawa de Japón. Además de alcanzar una mayor edad, poseen tasas más bajas de enfermedades cardíacas, cáncer y otras enfermedades relacionadas con la edad. Si echamos un vistazo a su dieta, podemos comprobar como está compuesta en un 80% de hidratos de carbono. La mayoría son de origen vegetal, especialmente patatas dulces. A esto se añaden un 10% de proteína, que les llega a través del pescado y la soja y un 10% de grasas. Todo esto contribuye a su longevidad.

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(Foto: Max Pixel)

Entre los estudios más relevantes, está uno elaborado en la Universidad de Southern California, que analizó a 7.000 personas de mediana edad, descubriendo que comer una dieta basada en proteína entre los 50 y 65 años incrementaba los riesgos de padecer cáncer, diabetes y otras enfermedades. La evidencia sugiere que, cuando tenemos 20 o 30 años, una dieta que incluya un 20% de proteínas y que supone 100 gramos diarios para un adulto está bien y que esas necesidades cambian a medida que se cumplen años. Según declaraciones realizadas al Daily Mail por Steve Simpson, profesor de Ciencias Humanas de la Universidad de Sidney, las recomendaciones de algunas dietas de que el 40% de las calorías que tomamos a diario provengan de las proteínas es un error: “Al reducir la cantidad de hidratos de carbono y aumentar la de proteínas, el resultado es que se acelera el envejecimiento y se obtienen malos resultados en indicadores relacionados con la salud”. No obstante, como en otros estudios que relacionan gastronomía y salud, se necesita más investigación para obtener resultados más concluyentes.

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